





-Lo confieso: esta mañana no tomé la medicación. De ahí mi sorpresa.
Bárbara y los niños reían durante el desayuno. El huraño de mi vecino me ha saludado y se ha ofrecido a llevar mi basura hasta el contenedor. Durante el camino hasta el trabajo ningún conductor me ha pitado ni me ha cerrado el paso. Mi jefe ha aceptado un retraso en la entrega del informe.
Un montón de detalles de bondad, un día no diferente a cualquier otro del último mes.
-No soy yo, doctor.
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