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Esto no es una clase de baloncesto.
Parte de lo que diré se me antoja muy evidente. El interés que creo que subyace en la cantidad de iniciativas que se me ocurren es que por alguna misteriosa razón, nadie las concreta. Intentaré explicarme. Viendo el progresivo "divorcio integeneracional" que vivimos, que interpreto como uno de los síntomas claros de una sociedad enferma y la sangrante situación de desamparo (físico y emocional) e incomprensión de nuestros mayores, me propuse elaborar algún proyecto orientado a trabajar en positivo sobre el tema. El proyecto es un taller de "memorias de amor". Sigo explicándome. Se trata de, conjuntamente con el departamento municipal de servicios sociales, pedir a nuestros abuelos que nos explicaran su gran historia de amor. Por un dia, se les pedirá que abandonen los achaques y la contínua queja de una cotidianeidad ciertamente frustrante. Deben ser historias de amor y NO de desamor. Las historias cedidas (desde el primer momento con una licencia Creative Commons y respetando la voluntad de anonimato, cuando se requiera) deberán ser difundidas a cuanta más gente mejor. El año que viene tendremos radio municipal. Tampoco se me escapa la idea de publicar un libro. Creo, además, que puedo conseguir financiación privada para el proyecto. Tenemos mucho que aprender de nuestros mayores, ni que sea tener presente que hay historias que se repiten más allá del paso del tiempo. Debemos mucho a nuestros mayores, ni que sea un mínimo reconocimiento que alguno de ellos jamás han tenido a lo largo de toda una vida en la que, seguro, han hecho mucho de bueno.
Se trata de un procedimiento para re-educar el cuerpo y hacer que funcione de acuerdo a su diseño. Ya estoy deseando ver los resultados.
A poco que ud. haya hecho caso de alguna de las tropocientas recomendaciones (todas ellas justificadas) para ver otras tantas veces El Club de la Lucha (David Fincher, 1999), quizás también se haya convertido (como yo) en un adicto. Una de las ventajas de saberse los diálogos es que ud. puede comprarse por el módico precio de 8.95€ (en Alcampo) el DVD, configurar el visionado en Inglés con subtítulos en Inglés y
Más, en mis sumas y restas
No sería necesario llegar a estos niveles de perfectibilidad
Veamos. Acompáñenme a septiembre de 1998. Cierta fundación privada (digamos que de las más importantes del mundo) me había encargado un texto para el catálogo de la exposición “artists leaving the millenium”. Debía escribir a propósito de “th ssntls” el último proyecto de Adam X. Mi amigo era algo así como la joya de la corona de la exposición. Yo, aunque crítico mediocre, ya era quien mejor podía escribir sobre su producción. Eso pensaba el comisario. Y yo, bueno, lo que yo pensaba es que no tenía a dónde agarrarme. Ahora no parece una gran cosa pero en 1999 esos gráficos codificados que se expusieron por primera y única vez en La Sede Central necesitaban una explicación. Y sólo yo podía darla. Y no lo sabía. Por supuesto (he aquí el segundo flash-back) había visitado a El Artista inmediatamente después de recibir el encargo del catálogo. Como siempre me había vuelto de vacío. OK, no-de-vacío. Un montón de información, pero nada relevante. Revelante, si se quiere. Nada que me revelara qué era el proyecto “th ssntls”. Adam se había obsesionado con esa foto, en realidad una mala copia, tomada el 23 de septiembre de 1952 en Filadelfia, en la que Rocky Marciano está dando el golpe ganador a Jersey Joe Walcott. “Marciano conquistó el título de los pesados”-dijo Adam. Y dijo más: “mi trauma infantil fue no asistir a esa pelea. Fui a muchas otras, aunque sólo cuentan las que he vivido de bien cerca, en primera fila. Allí hueles a los hombres. El olor… el olor lleva el alma, Jesús”
Lo que Adam expuso bajo aquel críptico título son las imágenes gráficas de cuatro olores. El título corresponde a las consonantes del concepto “the essentials”. Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/