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Sara Arrhenius en INTER(IN)DEPENDÈNCIES (CAIXAFORUM)

Sara Arrhenius en INTER(IN)DEPENDÈNCIES (CAIXAFORUM) Sara Arrhenius dice no haber preparado un artículo (doy fe) y que hará una serie de  reflexiones sobre interdependencias entre críticos y comisarios del arte contemporáneo. Ella misma ha trabajado como comisaria y pretende mostrarnos su práctica, qué sucede “cuando estamos avanzando de la posición de crítico a comisario”.
Sara Arrhenius articula su ponencia en base a tres proyectos de crítica  contemporánea y arte contemporáneo en los que ha estado implicada, y manifiesta su voluntad de utilizar dichos ejemplos ilustrativos, incluso como síntomas de prácticas contemporáneas que intentan cambiar la definición de “comisario” y de “crítico”.
El primer proyecto (ya no existe) es la revista Index
El segundo (una experiencia mucho más reciente) es IASPIS (International Artists’ Studio Program in Sweden), el programa de estudios sueco donde fue comisaria
Finalmente la Göteborg International Biennial for Contemporary Art 2005 donde actuó como comisaria

Sara justifica la elección de los tres proyectos


 

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“porque me parecen que de agún modo han intentado cambiar las fronteras entre la  práctica del comisariado y la crítica.
Sara habla del contenido de los proyectos y del método de trabajo relacinándolos con el tema de la conferencia de hoy.
Sara refiere al subtítulo de las jornadas (“el comisariado para con la crítica del arte”) como si “crítica” y “comisariado” fueran dos actividades contrarias o que no pueden relacionarse. El comisario genera y media y el crítico evalúa.
Sara se pone como ejemplo de la relación natural entre crítica y comisariado: “yo misma fui “crítica”
(...)
después he estado comisariando(...)
aún todavía escribo artículos, así que todavía puedo considerarme una crítica”
El primer proyecto (ya no existe) es la revista Index
“Durante esa época trabajábamos con un tema para cada ejemplar. No pretendimos reflejar la actualidad, que es lo típico de la crítica literaria, sino crear una agenda prioritaria desde un enfoque mucho más amplio. Para darles una ligera idea de los contenidos durante mis años trabajamos con temas como el fetichismo, las realidades, los monumentos,.... son tan sólo algunos ejemplos. Y en cada uno de los ejemplares trabajábamos siempre desde el punto de vista de las artes visuales, aunque también desde la fotografía científica, cine, o publicidad. Creo que en nuestro caso fue de gran importancia trabajar contra “la imagen del arte como un objeto autosuficiente creado por el artista para que lo evalúe el crítico”. Pensábamos el arte, el comisariado y la crítica como producción de conocimiento y relacionados con otros campos de la cultura. Para ello fue crucial trabajar con un enfoque interdisciplinario con escritores, artistas, comisarios, pero también críticos. La mayor parte del tiempo teníamos artistas que trabajaban y formaban parte del comité y del proceso de publicación como colaboradores puntuales. En el proceso de publicación era importante el papel del artista invitado que escribiera como comisario o como crítico, es decir, tan sólo en cada uno de los ejemplares en función de lo que queríamos hacer”
 (...)

“Cada ejemplar apareció como una mezcla heterogénea de textos distintos en géneros, voces y enfoques. Me parece que la mayoría de veces sería dificil para el lector distinguir el tipo de texto que estaba leyendo (si de un artista o un comisario)”


 

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“Me parece que dicha ambiguedad  la íbamos buscando desde el comité de publicación porque nos permitió utilizar nuestro espacio editorial de modo distinto. Nos interesaban los proyectos que iban más allá de las barreras, de la categorías artística y ponían en tela de juicio el crítico, el comisario, el artista, que dividían el sistema artístico en compartimientos. Queríamos ampliar las fronteras entre crítica del arte y otro tipo de campos culturales. Este perfil editorial evidentemente también rompió con todas las normativas periodísticas, (yo misma las había seguido como periodista)”
(...)
“En ese momento nuestra revista intentó romper la normativa anterior para  poder experimentar con esa frontera entre los métodos de comisariado y crítica. Es aún más importante ver que sí estimuló una escritura crítica que correspondía mucho mejor a esa mejora y ese cambio de los métodos de la crítica contemporánea.”
(...)
“El crítico  entendido como un artista independiente distanciado  es un modelo imposible en el panorama del arte contemporáneo”
(...)

“se podrían crear otros modelos de reflexión crítica basados en el diálogo en colaboración entre distintos proyectos que ocupan posiciones distintas en un mismo sistema (1) y no tanto un modelo de el observador independiente.”


 (...)

 


es vital,
para que exista un cierto dinamismo en el arte, mantener separados los discursos
del crítico y del comisario


 

“Una de las preguntas principales era si tenía un enfoque diferente para con el arte si era “comisaria” o “crítica” y si es necesario o productivo hacer la diferencia entre ambas prácticas. Mi respuesta es que sí. Estas prácticas son distintas y es vital, para que exista un cierto dinamismo en el arte, mantener estos discursos separados. Creo que lo que deberíamos evitar es pensar que ambas prácticas son contrarias o que son identidades que quedan ya fijadas. Tantos las prácticas de comisariado como la crítica tienen que investigar cómo estos campos (que de algún modo se interseccionan) pueden ser productivos en colaboración. Y es por esto que me gustaría insisitir en la importancia de la visibilidad de ambas prácticas, es decir: que las fronteras se movilicen y cambien no significa que deban borrarse o eliminarse sino que deben pronunciarse siempre desde el dinamismo y la armonía con la prácticas artísticas.”


 al fin y al cabo
lo que hago es crear siempre discursos sobre arte
y haciéndolo facilito un diálogo
entre las diferentes disciplinas del campo

 


“El año 2001 fui nombrada comisaria de IASPIS, un proyecto con artistas jóvenes en estocolmo, Suecia; y estudiamos también en New York, Estambul, Tokio, Londres, etc. Un proyecto financiado por el gobierno con la intención de generar un cambio para los jóvenes artistas suecos. Dicho proyecto incluyó archivos, proyectos, investigación y revistas, pero también apoyo financiero para los artistas para crear sus exposiciones. Fue muy distinto trabajar con instituciones financiadas desde el gobierno en comparación con proyectos privados y creo que podríamos entenderlo como un cambio de la práctica crítica a la práctica del comisariado. Intenté reflexionar sobre los vínculos entre ambas prácticas y no tanto en las diferencias que existían trabajando como editora, crítica o comisaria. Me parece que al fin y al cabo lo que hago es crear siempre discursos sobre arte y haciéndolo facilitando un diálogo entre las diferentes disciplinas del campo. Somos mediadoras del arte, somos generadoras de arte, pero también  necesitamos responder de modo crítico. En esta institución, IASPIS, era posible trabajar entre estos campos distintos a un nivel intelectual. Era una casa en Estocolmo en la que se invitaba a personas procedentes de prácticas muy distintas (críticos, comisarios, artistas,....) a que trabajaran juntos y se organizaban exposiciones y revistas a partir del trabajo de esos artistas. Ese encuentro entre prácticas muy distintas fue una continuación de la obra que había hecho como editora. Editora, pero con una experiencia muy radical para mi participar en este proyecto. A diferencia de mi trabajo anterior como crítica o comisaria fue una  participación activa en el proceso artístico y creo que esta implicación en el proceso de producción  sí influenció mis métodos como comisaria y en aquel entonces quizás no me di cuenta, era posible formar parte y a la vez también pensar en el proceso de producción y en la mediación del Arte.”
(...)
“Uno de los elementos más decisivos del proyecto era que se desarrollaba en una casa física donde la gente se encontraba y producía a la vez.”
(...)
“Hay otro elemento  crucial y es que era una plataforma para la creación de los artistas pero también de críticos y comisarios, Un intercambio que nunca suele suceder simultaneamente. Creo que fue un método muy productivo y que ayudó a redefinir estas fronteras entre las prácticas de comisario y de crítico y exploramos todas las vías de trabajar más compatibles con la práctica contemporánea que sí que se basa en la temporalidad y en el proceso.”
(...)
“Yo creo que IASPIS debería de ser ese tipo de  plataforma que todos buscamos: un espacio para la proyección y el ensayo crítico.
¿Se podría desarrollar otro tipo de instituciones para que desempeñaran este papel intermedio entre ambos discursos? (2)


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Las bienales
“Aquí tenemos otro ejemplo externo a las instituciones permanentes. La bienal es casi una institución artística.”
(...)
“Parece  que todas las regiones quieren su propia bienal.”
(...)
“Aparte de ese papel contracultural que tenía la exposición, deberíamos entender y recordar que las bienales son un fenómeno que van acompañado de una redefinición del mapa artístico. Yo creo que han ampliado muchas veces nuestras obras aunque a veces  se organicen siempre dentro del sistema, que tiene sus propias limitaciones, claro está.”
La Göteborg International Biennial for Contemporary Art
(…)
“Al invitárseme a trabajar en ella pensé en colaborar con doce artistas teniendo en cuenta sus obras. Las dimensiones de sus obras eran importantes y tenían que ver con el prestigio y la visibilidad. Me parece que es importante hablar de este tema: invitar a doce artistas en el año de esta mega-exposición se puede entender como un intento de organizar una pequeña revolución  pero fue una elecció que no  pretendía reducir la visibilidad de la bienal sino quería apartarla un poco de la lógica tradicional; intentar organizar una exposición que no fuera importante sólo por el número de artistas o por las dimensiones de sus obras sino por la variedad. También importante en mi caso  fue superar la imagen de la bienal como un estudio o como una pequeña colaboración de artistas con una obra cada uno sino simplemente un espacio donde los artistas, si era posible, produjeran nuevas obras y presentaran más de una obra por artista para crear el espacio para posibles contradicciones y participación de los demás.”
“Desde el principio me pareció evidente que  había muchos  artistas que encuadraban perfectamente la forma en que quería trabajar yo. Quería aprovechar el hecho de que todo disponíamos de un espacio para trabajar en la misma sala. El catálogo lo trabajamos entre todos los artistas antes de la exposición para discutir el concepto de la bienal y buscar una serie de propuestas. Esta sesión no debía ser un espectáculo público.”
(…)
“La sesión ayudó a reformular el concepto de la bienal”
(…)
“Y funcionó. El hecho de inaugurar la bienal con un taller que creó un espacio para un debate y una crítica (…) que se podría comparar con el mismo tipo de debate que se produce entre un artista y un comisario, pero yo quería romper esa  relación entre dos personas y convertirlo en un formato de grupo.”
(…)
Finalmente, Sara nos habló del proyecto http://www.bonnierskonsthall.se/ “>Bonniers Konsthall (Estocolmo, Suecia) de apertura prevista para septiembre de 2006. (Estocolmo, Suecia) de apertura prevista para septiembre de 2006. (Estocolmo, Suecia) de apertura prevista para septiembre de 2006.

Inauguré el turno de preguntas con lo siguiente:

“Siendo una misma persona, básicamente  o inicialmente, crítica y después dedicarse al comisariado y estando todo entremezclado en la misma persona (bien, yo soy un poco lego en la materia, soy más un mero espectador) pero me ha costado entender la diferencia que ha expuesto Sara de los dos papeles. Creo que actualmente se puede defender la posición contraria. En cualquier caso


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me ha hecho gracia la metáfora que ha hecho ella de que tanto el comisario como el crítico estaban metidos entro de la cadena alimenticia,(me ha parecido que decía). No ha utilizado un símil de órganos de un sistema simbiótico, sino de una  cadena alimentícia, donde hay una jerarquía. Donde hay uno que es comido y hay uno que come. No sé si ha querido ese tipo  de metáfora y en cualquier caso si eso es así ¿Dónde situaría esos dos seres diferentes, el comisario y el crítico? Y en cualquier caso ¿Quién se come a quién?
Respuesta: creo que quizás no he ilustrado ciertamente lo que pretendía decir, pero esa es la posición cuando se ve en la crítica del arte tradicional. Es decir, es la manera en que se supone que tienes que trabajar si trabajas en un periódico grande como crítico de arte y la idea por tanto, evidentemente, es cuestionar ese status quo, esa cadena alimentaria y cuestionar los papeles y los roles desempeñados porque las cosas cambian y además, es muy poco productivo ese sistema. Por tanto estoy de acuerdo contigo absolutamente.
(1) ¿Alguien puede traducirme esa frase?
Nota: Sara deja bastantes aspectos “para los debates de hoy” (debates a los que no asistí)

 
 
 
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2 comentarios

jesús -

Bienvenida, Raquel.
Suscribo totalmente tu comentario. Debo añadir que al transcribir la conferencia moderé mi valoración absolutamente nefasta que hice allí mismo. Esto quizás no llevaría a hablar del \"cómo llega el mensaje al público\". La verdad, habiendo tantos conferenciantes que simplemente leen el discurso no entiendo por qué no se proporciona una copia del mismo.
Gracias por tu visita y disculpa el desorden.

Raquel Herrera -

Hola,

Parece que Sara habló de todas las profesiones posibles relacionadas con el mundo del arte en el breve espacio de una hora, pero no quedó muy claro con qué argumentos comulgaba y con cuales no...

Al final parece que quiso reconocer que, tradicionalmente, el crítico de arte del periódico engullía las exposiciones, pero que había que luchar contra esa costumbre...

Sea como sea, necesitaba un descanso...

R.
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