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Se muestran los artículos pertenecientes al tema narrativa.

02/02/2006

cosmética del enemigo

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Nothomb, Amélie, Cosmética del enemigo, Barcelona, 2003, Editorial Anagrama, ISBN: 84-339-6992-7.

Las menos de 90 páginas (con letra grande y abundancia de espacios en blanco) dan para que hasta un lector regular-tirando-a-torpe como yo lea en una mañana este relato corto. Confesaré que compré este “Cosmética del enemigo” porque me plegué al bombardeo publicitario quésecuecista del que se beneficia Amélie Nothomb.

El relato es en tercera persona y creo que es un error de bulto. Las argumentaciones de un personaje principal-narrador hubieran sido más creíbles. Especialmente molesto ha sido encontrar sustituídas descripciones por pareceres o interpretaciones subjetivísimas de la autora, incluso explicándonos los pensamientos de los personajes.


(p.7) “-Buenos días –le dijo alguien en tono ceremonioso.”

(p.56) “Se produjo un silencio. Jérôme Angust parecía fuertemente conmocionado

Una perla difícilmente superable en cuanto a especulación:

(p.8) “Pero bueno –pensó Jérôme-, sólo me faltaba que un pelmazo viniera a darme la tabarra.”

-Hm hm –respondió en un tono que parecía querer decir: “Déjeme en paz”


Una muestra de diálogo inverosímil (sé que mi molestia es una opinión irrelevante, que no me guste, digo. ¡Hay gente que se pirra por el realismo mágico!):

(p.55)-”Yo dije: “Me decepciona usted”. Ella dijo: “Descaro no le falta. No sólo me viola sino que, además, tengo que estar a la altura de sus expectativas?” Yo dije: “Y si la ayudase a que me matara? Verá como coopero.” Ella dijo: “No veré nada. Ahora márchese.” Yo dije: “Al principio, hablaba usted de cuchillos. ¿Dónde los guarda?” No respondió. Fui a la cocina y encontré un cuchillo enorme.

-Por qué no intentó huir?


Aunque, seamos justos, eso no quita que encontremos diálogos con gracia:

(p.19) “-Es verdad. ¿Por qué limitar esos pequeños placeres de la existencia?

-Ya veo que no me toma en serio. Se está burlando de mí.

-Teniendo en cuenta lo que usted denomina asesinato, no tengo la impresión de hallarme en presencia de un gran criminal.

-Tiene razón, no soy ningún gran criminal. Soy un pequeño criminal sin envergadura.

-Valoro esos arrebatos de lucidez.

-Dése cuenta: sólo he matado a dos personas.

-Es una cifra mediocre. Hay que tener más ambición, hombre de Dios."


Los que hayan leído mínimamente datos biográficos sabrán que Amélie Nothomb padeció de anorexia y bulimia, tema que trata en su último libro:

(p.23) “Sabes que estás sometido a una fuerza oscura y detestable que, desde el fondo de tu estómago, se parte de risa.”


(p.24) “El enemigo es aquel que, desde el interior, destruye lo que merece la pena. Es el que te muestra la decrepitud contenida en cada realidad. Es aquel que saca a la luz tu bajeza y la de tus amigos. Es aquel que, en un dia perfecto, encontrará una excelente razón para que te tortures. Es aquel que te hará sentir asco de ti mismo. Es aquel que, cuando entreveas el rostro celestial de una desconocida, te revelará la muerte contenida en tanta belleza.


(p.30)“Me convertí en un ser torturado, angustiado, y empecé a comer como un poseso.”


(p.37)”No sabe lo que significa tener tanta sed y no tener derecho a beber mientras el agua fluye ante la mirada de uno, hermosa, salvadora, al alcance de sus labios. El agua te es negada a ti, que acabas de atravesar el desierto, por la incongruente razón de que no eres de su agrado.¡Como si el agua tuviera derecho a rechazarte!¡Menuda imprudencia!¿Acaso no se trata de tener sed de ella y no viceversa?

-Eso es un argumento de violador.

-No se imagina usted hasta qué punto.”


(p.79) “Soy la parte de ti que no se niega nada a sí misma”


Más perlas, de esas que podríamos llamar “cuidado con según qué ideas que las carga el diablo y se le disparan a los tontos”:

(p.45) “La habría reconocido entre cuatro mil millones de mujeres. La brutalidad sexual crea sus vínculos.

(p.57)”-Conocía aquella chica mejor que nadie. La había violado, lo que no estaba mal; la había asesinado, lo que sigue resultando el mejor método para conocer íntimamente a alguien.(...) Conocía su nombre, su sexo y su muerte.(...)”

(p.64) “Juzgo los actos con la vara de medir del placer que proporcionan. El éxtasis voluptuoso es la suprema meta de la existencia, y no necesita justificación alguna.”


Los diálogos no son verosímiles dado que ningún contertulio vacila y las réplicas, inteligentes, se dan rápidamente. Imagínense la escena llevada al cine...¿Quizás Kenneth Branagh?

(p.58) “-Acaso no se le pasa por la cabeza, maldito chiflado, que conocer a una persona consiste en vivir con ella, hablar con ella, dormir junto a ella y no en destruirla?

(... siga por aquí)

02/02/2006 14:20 Autor: ellosnoexisten. #. Tema: narrativa Hay 4 comentarios.

22/01/2006

la posibilidad de una isla

EN CONSTRUCCIÓN 

Houellebecq, Michel, la posibilidad de una isla, Madrid, 2005, Alfaguara, ISBN: 84-204-6914-9

Mi reseña para la biblioteca del pueblo es esta:

“¿Quién, entre vosotros, merece la vida eterna?” La clonació humana  és el tema superficial que fa servir en Michel Houellebecq per tractar d’altres menys especulatius (donat que pertanyen a l’experiéncia) com ara: maduresa, sexualitat, hipocresía, política, religió, família i ciència. Aquests pilars socials en crisis a l’occident del tercer mil.leni s’exposen a l’atac de idees precises expresades amb ironía, paraules directes i sense cap concessió a l’elegància (pag. 89. “todo esto me daba ciertas ganas de morirme, pero me contuve”) La trasmutació dels valors que presenta l’enfant terrible de la literatura europea a La posibilidad de una isla fan d’aquesta novela un text iconoclasta i revelador, contemporani dels millors Next Generation (Michael Chabon, Heidi Julavits, David Sedaris, Jonatham Lethem y Chuck Palahniuk) i alhora hereu de Henry Miller. Amb tot, Houellebecq sap molt bé el que es fa: (pag. 148) “si agredes al mundo con suficiente violencia, él te acaba escupiendo su cochina pasta; pero nunca, nunca te devuelve la alegría”.

(p.22) "la mayor ventaja del oficio de humorista, y más generalmente de la actitud humorística de la vida, es poder portarse como un cabrón con toda impunidad, e incluso rentabilizar cómodamente la abyección, tanto en éxito sexual como económico, todo ello con la aprobación general"

Pasando de complejos, Michel Houellebecq asigna con seguridad clichés antipáticos.

(p.23) "En general, las mujeres carecen de humor, por eso consideran que el humor forma parte de los valores viriles; así que, a lo largo de toda mi carrera, no me han faltado ocasiones para meter el órgano en alguno de los orificios adecuados (...) La vida empieza a los cincuenta años, es cierto; con la salvedad de que termina a los cuarenta."

(p.25) "Tampoco se me ocurriría nunca aparearme con una hembra de su especie. La barrera interespecífica, que suele ser territorial en los invertebrados y las plantas, se vuelve principalmente comportamental en los vertebrados superiores."

(p.27) "El día del suidcidio de mi hijo me hice unos huevos con tomate. Más vale perro vivo que león muerto, como dice sabiamente el Eclesiastés. Nunca quise a ese niño: era tan idiota como su madre y tan malo como su padre. Su desaparición estaba lejos de ser una catástrofe; podemos apañárnoslas sin seres humanos como él:"

(p.30) "Naturalmente, como en todas las historias serias, nos acostamos la primera noche"

(p.36) "al principio GQ no iba dirigida a los maricas, al contrario, era más bien macho a tope: tías buenas, coches, un poco de actualidad militar; es cierto que al cabo de seis meses se dieron cuenta de que había muchísimos gays entre los compredores, pero fue una sorpresa"

(p.47) "Los directores de cine, como pronto tuve ocasión de comprobar, no tienen mucho nivel: basta con darles una idea, una situación, un fragmento de historia; cosas, todas ellas, que serían totalmente incapaces de concebir solitos; se añaden unos cuantos diálogos, tres o cuatro ocurrencias gilipollas -yo era capaz de escribir unas cuarenta páginas de guión al día-, se presenta el producto y se quedan maravillados. Lugo se pasan la vida cambiando de idea sobre todo lo que se les pone por delante:

ellos mismos, la productora, los actores, lo que sea. Basta con ir a las reuniones de trabajo, decirles que tienen más razón que un santo, reescribir siguiendo sus instrucciones y ya está; nunca he ganado dinero con tanta facilidad."

(p.58) Lo único que consigue dar al trate con tus últimas ilusiones sobre la humanidad es ganar rápidamente una importante suma de dinero; en tonces ves llegar a los buitres hipócritas. Para que se te abran los ojos, es fundamental ganar esa suma de dinero: los auténticos ricos, que nacen ricos y nunca conocen más ambiente que el de la riqueza, parecen inmunizados contra el fenómeno, como si junto con la riqueza hubieran heredado una especie de cinismo inconsciente, reflejo, que les advierte desde el primer momento que casi todas las personas que conozcan no tendrán otro objetivo que sacarles dinero por todos los medios imaginables; así que se comportan con prudencia, y mantienen su capital intacto . Para los que han nacido pobre, la situación es mucho más peligrosa; bueno, yo era lo bastante cabrón y cínico como para darme cuenta, había conseguido desbaratar la mayor parte de las trampas; pero amigos, no, ya no tenía.

(...)

(p.59)...esa convicción bien afianzada de que el niño es una especie de enano vicioso, de una crueldad innata, en el que se dan cita inmediata los peores rasgos de la especie y del que los animales domésticos se apartan con sabia prudencia.

(p.60) (...)" a cualquier observador imparcial le resulta evidente que el individuo humano no puede ser feliz, que no ha sido concebido en absoluto para la felicidad, y que su nico destino posible es propagar la desgracia a su alrededor, haciendo que la vida de los demás sea tan intolerable como la suya propia; i por lo general, sus primeras víctimas son sus padres."

(p.61) "durante esos mismos años aparecieron en Florida las primeras childfree zones, residencias de alto standing para treintañeros sin complejos que confesaban sin rodeos no poder soportar los alaridos, la baba, los excrementos, en fin, los inconvenientes medioambientales que sueles ir unidos a la prole.

(p.65) "La soledad en pareja es un infierno consentido. En la vida de la pareja suelen existir desde el principio algunos detalles, ciertas discordancias sobre  las que uno decide tácitamente callarse, con la seguridad entusiasta de que el amor acabará arreglando todos los problemas. Estos problemas crecen poco a poco, en silencio, hasta que unos años después terminan por explotar y destruir cualquier posibilidad de vida en común. Desde el principio, Isabelle prefería que se la follara por detrás; cada vez que que yo intentaba un acercamiento diferente ella se dejaba al principio y luego, como a su pesar, se daba la vuelta con una risita incómoda".

(p.67) "Cuando desaparece la sexualidad, lo que aparece es el cuerpo del otro, con su presencia vagamente hostil; los ruidos, los movimientos, los olores; y la presencia ,isma de ese cuerpo que ya no podemos tocar, ni santificar mediante el contacto, se convierte pococ a poco en algo incómodo; desgraciadamente, nada de esto es nuevo. LA desaparición de la ternura sigue siempre de cerca a la del erotismo (...) Cuando el amor físico desaparece, todo desaparece; una irritación taciturna, sin profundidad, viene a llenar la sucesión de los días. Y yo me hacía bien pocas ilusiones sobre el amor físico. Juventud, belleza, fuerza; los criterios del amor físico son exactamente los mismos que los del nazismo." (las negritas son mías) 

(p.78) “Nadie puede ver por encima de sí, decía Schopenhauer para expresar la imposibilidad de un intercambio de ideas entre dos individuos de nivel intelectual demasiado diferente.”
(p.83) “...sólo un país genuinamente moderno era capaz de tratar a los viejos como meros desechos, y que semejante desprecio de los ancestros habría sido inconcebible en África o en un país asiático tradicional.”
(p.89) “todo esto me daba ciertas ganas de morirme, pero me contuve”.
“Tras haber militado toda su vida a favor de una liberación sexual que no había conocido, Robert el Belga militaba en ese momento a favor de la eutanasia, que, por el contrario, tenía todas las posibilidades de conocer.”
(p.100) “En cuanto a Fadiah, no mpodía tener más de veinticinco años, y era difícil juzgarla más allá de lo estrictamente erótico; cosa que tampoco parecía preocuparla sobremanera. Se cubría los senos con una faja blanca, llevaba una minifalda ceñida, y m&aac
... (... siga por aquí)
22/01/2006 23:10 Autor: ellosnoexisten. #. Tema: narrativa Hay 4 comentarios.

12/12/2005

El síndrome de mi Estocolmo

20051212145915-albornoz.jpg

Bandera, Magda, El síndrome de mi Estocolmo, 1999, Plaza & Janés

(Reseña de Juliane Gaebler, Berlin)

 

En mi opinión, “El síndrome de mi Estocolmo” es un diario de viaje en el mejor y más claro sentido. Describe en unas 200 páginas un viaje por Escandinava desde un punto de vista muy personal, sin olvidar incorporar un toque irónico en las caracterizaciones de las atracciones turísticas y encuentros sociales con otros interrailers. A la vez, las descripciones de los paisajes son muy pictóricas y dan un reflejo realista de lo que uno ve cuando traspasa los países escandinavos por primera vez.

Describiendo el pueblo de Santa Claus cerca de Rovaniemi, la capital de Laponia: “Allí, rozando el Circulo Polar Ártico, han construido el hortero y cursi pueblo de Santa Claus, un miniparque temático que incluye  una oficina de correos polivalente en la que se pueden pedir regalos durante todo el año y gestionar los tramites para conseguir el sello que certifica que se ha traspasado la mítica frontera.” (p. 81)


Ya de vuelta, tras alcanzar el Cabo del Norte, se  demuestra el problema de la mayoría de los diarios de viaje: Es difícil seguir manteniendo la tensión en el camino de vuelta, aunque se trata de una gira, y no de desandar el camino inicial. Pero como quería saber cómo acaba la historia con Niklas en Uppsala, claro que no he podido dejar el libro antes de acabar la última página.

Para resumirlo: Un libro divertido y valiente para darse ganas de viajar a Escandinava o para volver a hacerlo. O simplemente para recordar las propias experiencias e historias que uno ha vivido durante su estancia en el norte.

 

P.D: apúntense a la lotería (Jesús)

12/12/2005 14:59 Autor: ellosnoexisten. #. Tema: narrativa Hay 1 comentario.

04/11/2005

Haciendo aguas

20051104150403-heroina.jpgBandera, Magda, Haciendo aguas, Barcelona, 2000, Editorial Plaza & Janés, S.A.

 

 

No soy viajero, o lo que me gusta es viajar a través de las mentes de mis amigos, si se quiere. Psiconautólogo, que diría mi amigo imaginario Manu. Por otro lado, Uds. ya saben que mis lecturas están condicionadas ante mi rechazo a la novela en tercera persona. Con estas premisas, uno no aborda con demasiado optimismo una novela sobre un viaje y que empieza explicando sentimientos “ajenos”:

 

 

“El frío hace temblar a las personas y el calor a las cosas. Pero aquel mediodía de julio, Fredrik Andersson no se sentía demasiado humano y tiritaba como el vapor que, mareado, se asomaba a la chimenea del ferry rumbo a Córcega”

 

 Me puede la belleza, a mi y a mis posiciones iniciales. Seguí leyendo y me adentré para mi grata sorpresa en historias explicadas desde el yo. O los “yoes”, porque sólo se puede escribir así, y además queda perfectamente justificado cuando entendemos que hay personajes que no son menos que caras del narrador, una estrategia del “salirse de una misma”: (p.92) “Allí la atendió una señora que parecía tan cansada como las colchas de sus camas”.

 

 

Haciendo aguas se lee de un tirón, de dos, si como en mi caso, Uds. prefieren dejarse unas páginas para el día siguiente. Uds. encontrarán puntos de anclaje y plataformas de impulso. Llámenme pejiguero, pero hay detalles de escritura sublimes que si están bien medidos, me arrebatan: (p.46) “Su novio, el eterno novio de mi madre, es profesor de latín, muy inteligente, demasiado para poder quererlo”.

 

 

Un viaje tiene componentes de huída ( p.75 “Estoy en Cerdeña, en el culo del mundo, en una tierra que me recuerda demasiado al lugar del que vengo huyendo”), de tránsito y de advenimiento, mentales, de estrategia vital. Y por supuesto paisajes, gentes y costumbres, encuentros, desencuentros y despedidas.

 

 

Lean, lean esto:

 

 

(p.78) (…) “Pero para que te hagas una idea, lo salvaje de estas tierras es que te hacen creer que las has domesticado, pero luego apenas si les arrancas nada, exactamente como nos pasa a nosotros.

 

Me gustaría verte y contarte todo esto en persona, pero por ahora no pienso ir a Villanueva. No voy a hacerlo en una buena temporada, a no ser que me invites a tu boda. Te casarás, estoy segura de que te casarás cualquier días de éstos, y montarás la filmoteca que querías abrir. La semana pasada estuve en un cine de pueblo y por supuesto también me acordé de ti. Ya ves, puedes hincharte como un sapo, no he hecho otra cosa que pensar en ti desde que me monté en el primer autobús sardo y vi un cartelito que decía “VIETATO PARLARE CON EL AUTISTA” (PROHIBÍDO HABLAR CON EL CONDUCTOR). Me dolió recordar todas las veces en que te llamé “autista” injustamente. Tú nunca me has llamado “trepa” ni “calientapollas”, y en eso me he convertido. Carlitos, pero no voy a dejar que nadie me lo diga a la cara.

 

Sé exactamente lo que soy, pero también sé que no le voy a poner remedio.”

 

 

 

Fragmentos así son los únicos esperados por mi en un relato de viajes (o de “no viajes”) que valga la pena.

 

 Tentado estuve, en un arranque de egoísmo mediocre, de no recomendarles “Haciendo aguas”, pero, que quieren que les diga, lo asimilado ya me pertenece y además no soy tan mal tipo.

 

 

Gracia Magda

P.S. El enlace del blog de Magda Bandera lo tienen en en la sección ad hoc de ellosnoexisten.

 

 

 

04/11/2005 14:14 #. Tema: narrativa Hay 7 comentarios.

07/10/2005

El Manhattan que inventó a Ray Loriga

gogo.jpgLoriga, Ray, el hombre que inventó Manhattan, Barcelona, 2004, El Aleph editores.

Loriga me parece un tipo tremendamente lúcido, no tanto por sus novelas (me inicié en él con Trífero y tras ésta que me ocupa ahora me obligaré con sus más sub-mediáticas dias extraños y tokio ya no nos quiere) como por sus respuestas en entrevistas y por el criterio a la hora de elegir novia.
El hombre que inventó Manhattan no inventó la novela coral ni el retrato social de la isla. De hecho, con unos mínimos cambios, la novela podría hablarnos de cualquier otra ciudad. O de ninguna, es decir, nos seguiría hablando de Ray Loriga. Nada que objetar.
Algunos ya sabeis que ando muy condicionado a la hora de leer y que soporto malamente a contemporáneos que escriben en tercera persona. No me creo la historia y no me meto en ella.
(p.173)"Quedará como nuevo", pensó, y se agachó a cogerla"
Tampoco me hagan mucho caso, por eso de la envídia y la decepción, ya saben: me gustaría haber sido el autor de frases geniales que he leído en este libro. Destaco especialmente los cuantiosos momentos de genialidad a la hora de crear metáforas y dejo algunas perlas que me hicieron disfrutar a lo grande:
(p.57)"Arnold Grumberg era un hombre despistado capaz de matar a una lagartija con un látigo, es decir, despistado, sí, pero temiblemente certero"
(p.154) "...sus vidas se habían ido separando poco a poco. No de manera aparente, sino con ese movimiento invisible parecido a la deriva continental que separa a las personas que se quieren"
(p.164)"Cuando los pezones que podía imaginar a un lado y los que podía imaginar al otro se tocaron finalmente por debajo de sus absurdas camisetas, Andreas tuvo por primera vez la sensación inequívoca de que todo cuanto le rodeaba alcanzaba por fin una posición no arbitraria, un patrón exacto, un modelo prefijado.""
07/10/2005 00:34 #. Tema: narrativa Hay 4 comentarios.

04/09/2005

Error Humano

chikit.jpgPalahniuk, Chuck, Error humano, Barcelona, 2005, Mondadori, 256 páginas, 17 €
Suena paradójico (incluso me chirría oírmelo decir) pero escoger a Palahniuk fue un acto conservador. Verán. Yo ya he leído todo lo anterior a este libro que ha publicado en España el autor de El club de lucha y para el mes de agosto me había propuesto un par de lecturas ligeras (un tinto de verano que digo yo). Compré Los cien golpes de Melissa P. y L’instint de la Seducció de Sebastià Serrano. No acabé ninguno de los dos. El primero por tonto y el segundo por especulativo y falto de rigor antropológico.
Así que Chuck Palahniuk era una apuesta segura. Gané, aunque no en el modo en el que yo esperaba. Error humano es un libro atípico en la carrera literaria del autor. Para empezar no es una novela y (parece que) no es ficción. Se trata de una recopilación de artículos-reportaje en los que Chuck (disculpen la familiaridad) se muestra “sin guarnición”. El primer capítulo es toda una declaración al respecto de su manera de escribir, de sus procesos, de su manera de afrontar el fenómeno literario del cual indiscutiblemente es protagonista (Pueden leerlo aquí). Los capítulos que le siguen irán impregnados de esa confesión inicial. Chuck Palahniuk nos retrata bien mediante entrevistas a famosos, bien mediante reportajes de grupos anónimos, la sociedad “no oficial” norteamericana que le sirve de inspiración en sus novelas. Son sus grupos de interés y son, en parte, su propio retrato (abundan los apuntes autobiográficos y las reflexiones personales). Su escritura en este género en el que para la mayoría se nos presenta por primera vez sigue siendo brillante por directa, atrevida y honesta; donde el ruido de la sala de máquinas es un mero rumor casi imperceptible. Lo recomiendo a mis amigos.
04/09/2005 11:45 #. Tema: narrativa Hay 5 comentarios.

20/07/2005

extraño, extraño

rompeme.jpgSucedió ayer, en pleno mes de julio con ola de calor a cuestas.

Saqué del bolsillo de la chaqueta el papel y comprobé la dirección: allí era. Tardaron en abrir el tiempo justo que necesité para prometerme que seguiría una vez más fiel a la empresa y me ceñiría al guión.
-¡Tío Carlos! ¡Feliz Navidad!
-¿Cómo está mi sobrino favorito? Anda, ayúdame con los regalos.
Entramos al salón donde Sonia y Andrés daban los últimos retoques a la mesa vestida de gala. Nos saludamos según las habituales normas de urbanidad: a una hermana dos besos y a un cuñado la mano. Aquella vez no hubo problema para repartir los presentes: el paquete pequeño y azul para el padre, el mediano y rosa para la madre y el grande estampado para el niño. La corbata, el perfume y el coche teledirigido fueron recibidos con gratitud. Cenamos en un clima de ideal y prevista armonía y cantamos los villancicos de rigor ante el pesebre. Antes de irse a dormir, el pequeño me dio un largo abrazo. Mientras Sonia cargaba con su hijo escaleras arriba Andrés me acompañó a la puerta.
-Gracias por venir-dijo dejando un billete de veinte euros en mi mano.
Se lo devolví con una sonrisa y citando el punto noveno de nuestro decálogo:
“En Familyrent cobramos un precio justo y no aceptamos propinas”.
20/07/2005 12:20 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

10/07/2005

El vagabundo de la muerte (por x.pibernat)

rata.jpgMi padre siempre decía que la vida sin misterios no merecía ser vivida, por ello siempre andaba manejando alguno. Tenía una carpeta con más de trescientas hojas con dos apartados: “misterios por resolver” y “misterios resueltos”, con un índice, siempre provisional, de los mismos. Mi padre elegía algún misterio y lo escrutaba desde todas las ópticas posibles hasta llegar a alguna conclusión que le pareciera idónea, ya fuese al cabo de unos minutos, horas o años... Después, seguía con otro, y así sucesivamente. Era muy celoso de lo que ahí anotaba, sólo nos permitía - a mi madre y a mí - acceder a algún misterio a partir de deliberaciones verbales, siempre muy escasas. Cuando acaeció su muerte mi madre guardó sus resoluciones e interrogantes en uno de los cajones del armario ropero, como una continuidad en el sigilo y discreción que había mantenido mi padre respecto a aquellos escritos. Nos dimos un tiempo sin fecha prevista antes de acceder a aquellas páginas abigarradas de letra pequeña, asfixiada en renglones que se tocaban los unos con los otros. Un tiempo que llegaría cuando tuviese que llegar, como todo en la vida.
En la primera página hay escrito un párrafo en letras de un tamaño superior al normal: “Cada leyenda tiene su origen, su misterio... A veces, para desentrañar los misterios, es preciso removerlo todo, ahondar en el alma de uno hasta el agotamiento. En otras, en cambio, los misterios se solventan con sólo cerrar los ojos”.


Mi padre murió a los setenta años recién cumplidos sin haber realizado testamento. Mi madre con cincuenta y ocho años quedó como usufructuaria de sus bienes, recayendo en mi persona la totalidad de la herencia. La gestión de la misma se hizo acorde a lo que tantas veces se había hablado en las sobremesas de las comidas del domingo. El primer paso fue acudir al pueblo natal de mi padre para comunicar a algún pariente y amigos su deceso, así como revisar el mantenimiento de una casa propiedad de mi padre, una casa en la que habían nacido su abuelo, su padre y un hermano, todos ya fallecidos.

Así, un día del mes de noviembre del año 1.967, tomé un tren en la estación de Francia de Barcelona, en dirección a Sagunto donde pernocté, para al día siguiente subir a un autobús que me llevó a Teruel. Allí, otro autobús me dejó a unos ocho kilómetros de un pueblecito olvidado, enclavado en los Montes Universales. Finalmente, después de caminar la mitad del trayecto, un lugareño me hizo sitio en el tractor hasta llegar a las inmediaciones del pueblo. Nos pusimos al corriente de algunas cuestiones relativas al pueblo y a mi presencia en aquellos parajes.
En el pueblo no vivirían más de ochenta personas. Ésta era la tercera vez que visitaba aquel lugar, la última fue hace unos doce años, cuando falleció mi abuelo.
A las tres de la tarde el bar estaba bastante concurrido. Al entrar fui objeto de las miradas de todos los contertulios. Me dirigí al propietario del local, aunque tuve que presentarme pues no me reconoció. Después de saludarnos, requirió silencio y comunicó a los presentes mi identidad: “Este muchacho es Fernando, el hijo de Esteban Herrero”. Muchos habían sido amigos de mi padre, o simples conocidos que me escrutaron en busca de semejanzas físicas. La mayoría recordaba a un chaval de catorce años que había acudido al entierro de su abuelo.
Cuando estaba tomando el café, las campanas de la iglesia convocaron a los feligreses a un entierro. El muerto era Aniceto, antiguo amigo de mi padre, que dejaba mujer y un hijo. Me dije que no podía faltar, por lo que acompañé a las gentes del pueblo a darle el último adiós. En el interior de la iglesia, los de pompas fúnebres, venidos de Teruel, habían colocado el féretro en el pasillo de la iglesia, delante mismo del altar. En voz baja, me fueron presentando a unos y a otras, hasta llegar a la viuda e hijo. Les di el pésame y me situé unos bancos más atrás. El cura de la comarca no tardó en aparecer. Todo en orden.
El acto transcurrió sin demasiada solemnidad. Se loaron las virtudes del finado y se leyeron algunos versículos de la Biblia. En plena lectura de uno de ellos: “... y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento, ni clamor ...”, una terrible agitación conmovió el sopor general. Las personas cercanas al ataúd fueron presas de un ataque de histeria. Desmayos, gritos, pánico... Una frase tomó vida en la cúpula eclesial: ¡¡¡¡Está vivo, está vivo!!!!

Fueron unos minutos aterradores. Según decían algunas personas cercanas al ataúd se habían escuchado sordos golpes y una voz cavernosa que salía de su interior. Al exigirse silencio por parte de los más serenos en aquella histeria colectiva, todos pudimos escuchar unos gemidos que provenían de la caja mortuoria. Los empleados de pompas fúnebres acudieron a liberar los goznes con una inmaculada expresión de miedo. En la iglesia la tensión era insoportable. Al fin, levantaron la tapa y se echaron atrás. Entonces, el presunto muerto se levantó como un resorte, quedando en posición de asiento dentro del ataúd. Sus ojos, desorbitados, nos miraron acusadores. Todos advertimos que aquel hombre ya no era Aniceto, era alguien desconocido. El hijo de Aniceto le dirigió unas palabras temblorosas: “¿Padre, padre, cómo se encuentra...?” Pero Aniceto no contestó. Se puso boca abajo, buscó apoyo, sacó una pierna de la caja, con una mano se sujetó a una de las varas de las andas y finalmente saltó al suelo. Nadie le ayudó en su acción, su salto a la vida provocó una temerosa reacción en todos los asistentes a la ceremonia.
Era una situación que parecía irresoluble hasta que el cura acudió en ayuda de todos: “Hermanos, acojamos a Aniceto en su nuevo despertar a la vida. Hermanos, hagamos de esto una fiesta y no un motivo de desconfianza”. Entonces el cura bajó del púlpito y fue a abrazarse con Aniceto. La escena dio un giro absoluto, el miedo descendió a un umbral más controlable y la ex viuda se abrazó a su marido llorando de manera desconsolada. Su hijo hizo lo propio. Fue después que, algunos vecinos más repuestos, se fueron acercando para dar la mano y abrazar a aquel hombre completamente desorientado.
Se requirió con urgencia la presencia del médico que vino de Albarracín, quien dictaminó que Aniceto había sido víctima de una catalepsia, un estado especial de completa rigidez, insensibilidad e inmovilidad, donde el corazón late con una frecuencia bajísima. Le prescribió unos días de descanso con reiteradas aspersiones de agua fría en la cara y le hizo un volante para que, en días posteriores, se le realizara un estudio completo en un centro psiquiátrico adscrito a la seguridad social, en Valencia.
Como es de suponer en el pueblo no se hablaba de otra cosa. Sin decirlo, nadie se encontraba cómodo con aquella especie de milagro o broma del destino. En cualquier caso, dos días después de aquel suceso y una vez resueltos los trámites que me llevaron hasta allí, me despedí de aquellas gentes esperando volver a verles en un futuro no demasiado lejano.


Pasaron casi cinco años en los que perdí a mi madre, víctima de una penosa enfermedad. Por un reverencial respeto sólo entraba en la que fue la habitación de mis padres para quitar y barrer el polvo. Ni siquiera abrí el armario o algún cajón de las mesitas de noche. Nada.
En otro orden de cosas, mi trabajo como funcionario seguía siendo tan aburrido como siempre. Me ocupaba la mayor parte del día, así como los sábados por la mañana e incluso algún festivo según la onomástica. Mi mayor afición era ver el fútbol por la televisión, comprar periódicos deportivos y acercarme al canódromo. Ante la ausencia de familiares cercanos - una hermana de mi madre vivía en Sevilla y un primo hermano en Lugo -, mi poca habilidad en trabar relaciones con el sexo femenino, mi carácter introvertido, etc., mi vida era una solitaria rutina en la que me encontraba más o menos a gusto, pero siempre con aquella extraña sensación de avidez de que pasara algo.

Aprovechando unas vacaciones, tomé la decisión de rendir una nueva visita al villorrio donde había nacido mi padre, con la idea de vender la casa. Este vez me desplacé en vehículo, llevé mi coche hasta el corazón del pueblo, delante mismo del bar, que se encontraba cerrado. Me sorprendió el no haber visto a nadie, ni en los campos ni en el pueblo, todo aparecía cerrado a cal y canto, el ambiente denotaba abandono. Toqué la bocina varias veces con la esperanza que alguien la oyese y diera señales de vida. Fue en vano. Bajé del coche, me acerqué hasta la iglesia, me dirigí al colmado, al edificio donde había las oficinas del ayuntamiento... Eran las dos del mediodía y aquello no era más que un poblado fantasma. Intranquilo, subí al coche con la intención de marcharme y acercarme hasta un mesón de carretera que estaba a pocos kilómetros. Giré en la plaza para retomar el camino por donde había venido, cuando a lo lejos divisé una figura humana que se dirigía hacia el pueblo. Esperé que se acercara para abordarla. Aquel hombre era el hijo de Aniceto, estaba envejecido y sucio. “¿Usted es Gregorio, verdad?” Asintió con la cabeza. “¿Dónde está la gente del pueblo?” “En el pueblo sólo quedamos tres personas”. Le comenté la razón de mi presencia y mi extrañeza por el éxodo habido. Le animé a que me contara las circunstancias acaecidas. Se mostró dubitativo. Le ofrecí un cigarrillo. “¿No va a decírmelo?” Finalmente contestó: “La gente se ha marchado por miedo”.
Entonces escuché una voz interior, una voz que me decía que aquel misterio merecía implicación. Eran los ecos de las palabras de mi padre, a él le habría gustado resolver aquel enigma. Me dispuse a imitarle. “Me llamo Fernando, la última vez que est... (... siga por aquí)
10/07/2005 21:10 #. Tema: narrativa Hay 5 comentarios.

20/06/2005

Ironía

erikabocetos.jpgElla se llama Nazareth
20/06/2005 10:34 #. Tema: narrativa Hay 6 comentarios.

19/04/2005

Diablo Guardián

angelbocado.jpgVelasco, Xavier, Diablo Guardián, Madrid, 2004, Suma de Letras S.L.

Lo compré pensando que ser Premio Alfaguara de Novela 2003 era una garantía de calidad (con Delirio de Laura Restrepo en 2004 me metieron un gol) y lo disfruté durante mucho tiempo, embriagado en una prosa llena de poesía, frescura, guiños a los lados oscuros e ideas que aceleran el pulso.

La web del libro (con sinopsis) aquí:
Y seguidamente, les emplazo a copiarme en los momentos previos al paso por caja, descubriendo pasajes que certifiquen la calidad de la textura literaria.

Necesitaba un novio fuerte y obediente. Sólo los hombres fuertes saben obedecer las órdenes de una mujer.

Una le inventa nuevos nombres a la gente para apropiarse de ella. Nombres con los que nadie más les llama, sólo tú.

Un poco ñoña, claro, pero toma en cuenta que dos días antes yo era Superñoña.

(n.a. Una alusión a NYC que a mi me gusta contraponer a la de Lethem en Huérfanos de Brooklyn.)

En New York nadie es rico. No suficientemente ¿ajá? Siempre hay algo que no puedes tener. Y en cambio la ciudad te tiene, no te suelta. Te atrapa entre sus garras y te recuerda que eres una caquita de mosca flotando entre toneladas de toneladas de polvo. Y aun con lo poco que vale el polvo, la caquita de mosca es mil veces más barata. Porque en New York ni tu dinero es tuyo. Lo andas cargando, sí, pero es de la ciudad. Cualquier cosa que cae sobre la superficie de New York es automáticamente newyorkina. O sea propiedad privada de New York. La ciudad no te adopta, te soborna. Te compra y te tira, por eso la quieres. Y querer así envicia, tú ya sabes.

Rosalba solía llevar unas gafas amarillas lo suficientemente horribles para disimular el poder de sus ojos,... (...)...los labios al extenderse, dibujaban la clase de sonrisa frente a la cual sólo un completo miserable podría decir que no... (...)...de tal forma que quien así contempla no hace sino exigir tributo y vasallaje: tienes que mirarme.

Las personas adultas se avergüenzan de su infancia como de su inocencia, y luego también de su juventud, porque lo más fácil y lo más cómodo y lo de mejor gusto es olvidar a tiempo lo que ya no se tiene.

Para quien, como Pig, el verdadero sexo ocurre no a partir del coito, sino del despegue, tripular a Noemí era montar a pelo una cabeza de misil, donde la hembra monopolizaba el derecho al rugido y el macho se entregaba a la misión sagrada de desgañitarla, con los solos oficios de su imaginación cochina. Pues mientras se batía con Noemí en inenarrables duelos de secreciones, ella jamás dejaba de insistir: Dime más cochinadas, hijito.

Las historias de pactos con el diablo siempre cuentan lo mismo: alguien lo llama, él llega y luego no hay ni cómo correrlo. Los diablos no toleran una falsa alarma. Una mañana puedes levantarte con buenas intenciones, pero si el día anterior se te ocurrió llamar al diablo, va a ser él quien se encargue de tus intenciones.

Sin saber nada de ella, Pig creía ya entender lo único importante: Rosalba se reía con los ojos, y era esa una morfina del todo irrenunciable.

Con esa propensión que tienen los que dudan en guarecerse de la tempestad de pensamientos bajo las cálidas enaguas de una idea fija
19/04/2005 09:10 #. Tema: narrativa Hay 1 comentario.

18/04/2005

En el mecánico

frontpicat.jpg-Verá, algo le pasa, no funciona bien, un poco a trompicones, eso es, así va.
-Veamos...Sí, ¿Ve el testigo encendido?
-¡Cielos! ¿Es grave?
-Es el detector de defectos que está fallando.
-No creo que sea eso, este modelo no necesita detector de defectos.
-¿Ve usted como sí que falla? Déjeme echar un vistazo... ya está. Afortunadamente era el filtro de la humildad obturado. Se habían apelotonado un par de “pretenciosos”.
-Y ¿Ya está?
-Sí, mire la pantalla: borde, arrogante, veleta, descentrado, cabrón,...
-¿Cabrón?
-Sí, parece que ha llegado por error. Habrá que hacer el test de fugas del depósito de insultos.
18/04/2005 09:12 #. Tema: narrativa Hay 2 comentarios.

12/04/2005

Mi conversión en Dios

leda.jpg"Técnicamente te la estás tirando tú, pero no nota la diferencia"
Tyler Durden vs. Tyler Durden en El club de la lucha, David Fincher, 1999

Leda había decidido que había llegado el momento de decidirse por uno de los dos. Y aquello fue mi intento desesperado por evitar el descarte. Le dije que pensara en Manu.
-¡Qué hijoputa eres!¡Me estás follando y quieres que piense en otro!¡Sácame la polla del culo!
Se revolvía como una zorra atrapada en un cepo.
Déjenme rectificar. Estoy a tiempo. Yo no quería evitar que se fuera con Manu: quería un último polvo intenso.
Entiéndanlo. Ella quería despedirse bien, dejándome un buen sabor de boca. Me había ofrecido su cuerpo, pero un cuerpo sin vida, con la mente en Ciudad Mala-Conciencia.
-Piensa en Manu.
-Acaba ya y no seas cabrón.
-No puedes evitarlo ¡eh!

Se llama intención paradójica y consiste en que la mente actúa de manera contraria a lo que se pretende. Se demuestra así: intente no pensar en un elefante rosa. Pero la chica era una alumna aplicada en las artes del dominio mental y hacía sus pinitos.
-No, no puedo evitarlo. Me gusta. Me gusta pensar en Manu.
Déjenme rectificar. Estoy a tiempo. Yo no quería simplemente que pensara en él. Yo, en adelante, quería ser Dios y disfrazarme de cisne:
-¿Ya sabes que cuando estés con él no podrás evitar pensar en mi?

Me la encontré ayer, tomamos un café y confesó:
-No hay vez que folle con Manu que no me acuerde de ti.
12/04/2005 09:14 #. Tema: narrativa Hay 4 comentarios.

05/04/2005

Marías, Javier, Corazón tan blanco

recibiendo.jpgMarías, Javier, Corazón tan blanco, Madrid, 2004, Santillana Ediciones generales, S.L.

El aspecto de mis libros habla de su contenido, de la experiencia estética que me ha producido su lectura. Si he encontrado muchos párrafos, frases o ideas que me valen la pena las subrayo y hago una visible marca en el lomo del libro. Tantas marcas como inputs. Si el libro me ha inspirado contendrá además párrafos enteros de mi cosecha en los márgenes o en las páginas en blanco. Si durante el tiempo que lo he leído he procurado no separarme de él tendrá seguramente anotaciones de cualquier tipo: horario de trenes, teléfonos, fechas, peso corporal. Cuando acabo de leer un libro que me gusta lo dejo hecho un cromo. Mi ejemplar de Corazón tan blanco es un poema visual; una obra de arte povera. Sepan que incluso se me cayó en la bañera. Ahí tienen un dato relevante del pulso de esta maravilla made in Marías.
La historia atrapa inmediatamente por su calidad total (fluidez y preciosismo del lenguaje utilizado, temática, la credibilidad de una historia que se asoma a la frontera del realismo mágico mediante una atmósfera hipnótica y turbadora,...) y su comienzo que nació (por factura) clásico:

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.”

Un ejemplo de un tema central de la novela: lo que se dice y lo que no, la voluntad de saber o no, la relación entre realidad y lenguaje:

(p.61) ...veía que Luisa cerraba los ojos para que yo no pudiera hacerla partícipe de mis impresiones respecto a a Guillermo y Míriam y la mujer española enferma, ni ella a mí de las suyas. No era desconfianza ni falta de compañerismo ni ganas de ocultamiento. Era simplemente instalarse en el convencimiento o superstición de que no existe lo que no se dice. Y es verdad que sólo lo que no se dice ni expresa es lo que no traducimos nunca.”

En el siguiente fragmento leemos reflexiones en torno a Macbeth. Entre ellas encontramos el título de la novela:

(p.107) “Los dormidos, y los muertos, no son sino como pinturas”; ”Aflojas tu noble fuerza, al pensar en las cosas con tan enfermizo cerebro”; “No se debe pensar de esta manera en estos hechos: así, nos hará volver locos”; ”No te pierdas tan abatido en tus pensamientos”. Esto último se lo dice tras haber salido con decisión y haber regresado de untar los rostros de los sirvientes con la sangre del muerto (“Si sangra...”) para acusarlos: “Mis manos son de tu color”, le anuncia a Macbeth; “pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco””, como si intentara contagiarle su despreocupación a cambio de contagiarse ella de la sangre vertida de Duncan, a no ser que “blanco” quiera decir aquí “pálido y temeroso”, o “acobardado”

Más adelante volverá a incidir en “Los dormidos, y los muertos, no son sino como pinturas” idea que hace escoger a Javier Marías la imagen de portada (Rolla, de Henri Gervex, 1878) del libro:

(p.289) “...los hombres son impacientes y quieren irse, de pronto les molesta la cama deshecha y la visión de las sábanas y las manchas, el resto, el rastro, el cuerpo imperfecto en el que ahora se fijan y no quieren fijarse (antes lo abrazaban sólo, ahora les resulta desconocido), tantas veces se ha representado en pintura y en cine a la mujer abandonada en el lecho,...”
05/04/2005 09:20 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

28/03/2005

El hombre que se enamoró de la luna

mascaras.jpg/////////////////actualización 24/12/2005//////////////////////////////////
Nueve meses depués de la recomendación de Job, he leído:
Spanbauer, Tom, el hombre que se enamoró de la luna, Barcelona, 2002, Quinteto, El Aleph Editores, S.A.
A su buena reseña sólo me cabe añadir algunas perlas que justifican sobradamente cualquier acercamiento a esta imprescindible novela.

(p. 48) -Me folló hasta hartarme, toda una proeza -comentaba Ida-. Era como estar con una polla, ese chico. Nunca me ha sucedido algo parecido. La polla no se le había desarrollado del todo. Apenas tenía un pelo en los huevos. Sabía a carne joven, y créeme si te digo que lo recorrí entero.
(p.73) Ida Richilieu necesitaba su tiempo y sus cigarrillos delante del espejo entre las tareas del día y las tareas de la noche. Necesitaba contemplarse. Necesitaba beber de su vaso de whisky y contemplarse. A veces, Ida frente al espejo, yo veía el reflejo del licor, de los cigarrillos y el rostro tenso de una mujer mayor. A veces veía el reflejo de sus brazos endiabladamente esqueléticos y las descarnadas piernas de una jovencita. Lo veías cuando levantaba los brazos para estirarse el cabello. Esa mujer despedía el olor de sulfurosas primaveras o tierras profundas. La curva de su brazo bajando hasta el negro pelo de sus axilas,bajando hasta sus pechos, siempre me hacía pensar. Sus oscuros, redondos y grandes pezones golpeaban mi corazón igual que el vello negro de su agujero de mujer... golpeaba mi corazón cuando la veía, cuando la olía.
Y también algo más. Esos lugares de Ida -los pezones, el agujero de mujer, el culo, las axilas- no parecían pertenecerle del todo. Era como si esas partes fueran un añadido: un corsé en el que se metía y que preteba para trabajar por las noches. De día era la auténtica Ida: lavando, limpiando, barriendo; Ida, blanca y tersa, llevaba su negocio, gritaba órdenes para que se hicieran las cosas. Luego, por la tarde, Ida se introducía en su sexo, en aquellas partes suyas, sujetándolas con una correa, igual que thord Hurdlika se colocaba sus guantes de vaselina; Thord e Ida, dos trabajadores infatigables que procuraban conservar alguna parte de su cuerpo suave.
(p.140) Como sucede con la mayoría de los hombres, su sudor olía a semen y culo, incluso después de haberse lavado.
Dellwood Baker olía como la mayoría de los hombres sólo que más: olía como una bodega llena de manzanas podridas o patatas, o como las entrañas de un ciervo cuando abres un ciervo. Como el aliento de un caballo después de que el caballo ha comido peras. Un olor fuerte como el musgo de un manantial.
Su olor era como el que, supongo, despide un toro al olisquear a una vaca en celo: era un olor tan abiertamente sexual que te hacía retroceder.
(p.164) Lo primero que aprendí por mí mismo, sin que me lo dijera Ida, Dellwood, Alma u otra persona, mi primera auténtica verdad fue ésta: follar era igual que todo lo demás; lo que pensabas que hacías no era lo que estabas haciendo. Pensabas que estabas mamando y penetrando y besando, aguantando y eyaculando. Pero lo que en realidad hacías era contar una historia.
Antes que nada, de todos modos, necesitas saber que tienes una historia. Luego tienes que contarla. Saber cómo contar bien tu historia es importante, pero el secreto para follar bien es lo bien que sepas escuchar. Follar sólo sale bien cuando las dos historias empiezan a ser la misma historia -la historia de la trayectoria sexual humana-, cuando los dos cuerpos dejan de ser dos cuerpos y pasan a ser una única y gran laceración, un único corazón latiendo.
(p.165) Aquellos que tienen algo que necesitan esconder siempre odian a aquellos que no lo esconden...
(p.185) Los árboles parecían asustados.
Se apretaban juntos en el centro de un vacío. A ningún árbol en su sano juicio se le habría ocurrido jamás crecer en un lugar semejante... a no ser que los hubieran forzado a ello... y supuse que forzados a ello se habrían agrupado lo mejor que habían podido, como una familia, levantándose orgullosos y altos, proyectando sombra en un desierto que carecía por completo de ella.
(220)Mientras Charles Smith disparaba no dejé de mirar el cañón del rifle. La bala entró en mí, en mi corazón. Miré la sangre que me recorría el pecho. Volví a mirar hacia arriba. Los ojos salidos de Charles Smith eran los ojos del diablo. Su sonrisa, la sonrisa de la garganta rajada del cerdo; el destello de la bayoneta al rojo vivo clavada a fondo en su cerebro, hediéndose, de oreja a oreja.
Charles Smith volvió el arma en su dirección. Se metió el cañón en la boca. Disparó y los sesos le saltaron por el aire.
Y entonces: mi respiración, mi corazón.
Y un instante después, nada.
Charles Smith me había matado.
No había luz, sólo oscuridad.
(p.273) Ida siempre magnificando lo que realmente sucedió al tiempo que juraba que todo lo que decía era cierto, que era la palabra de Dios que, para Ida, nunca estaba demasiado lejos de la suya.
(p.280) El problema es que Alma creía estar enamorada de Dellwood Barker.
Alma Hatch creía que era amor. Pero no era amor. Ni tampoco la hierba. Se trataba sólo de la forma de ser de Alma.
(p.307) (...)decía que había que andarse con cuidado con las historias que te creías sobre la gente de color porque la mayoría de las historias que escuchabas sobre la gente de color las contaban blancos, y cuando hablaban de la gente de color la mayoría de los blancos se volvían un poco locos o completamente locos, y las historias sobre negros locos contadas por blancos locos tendrían que hacerte pensar.
(p.353) Lo cierto es que me entraron ganas de acercarme a donde estaban para preguntarles cómo hacerlo: estar tan limpio y convencido de tener razón. Cómo amar a Dios o a Joseph Smith o a quien fuera que hubiera que amar para que el sol brillara en ti de ese modo. Tú con tu madre, tu padre, tus hermanos y hermanas; tú con tus hijos, limpio y confiado; toda tu familia viviendo contigo en una casa con más de media ventana, con muchas habitaciones y a la que poder llamar hogar
Lo cierto es que quería ser blanco, quería ser tybo. Quería ser mormón. Tener las reglas de los mormones. Leer el Libro. Tener esposa e hijos. Tener un gran ataud y las cosas limpias y ordenadas cuando me muriera.
(p.360) Ida decía que los inviernos llegaban de tres en tres, y lo decía como lo decía todo. Como si no hubiera una sola posibilidad en el infierno de equivocarse.
(p.366) Lo que recuerdo del concurso es que el concurso empezó a media tarde y que el concurso empezó follando. No follando sino hablando de follar. (...) de haber podido habría dicho lo siguiente: quien mejor me ha follado es la bala de Charles Smith.
(p.438) Era uno de esos días perfectos de verano en las montañas de Idaho, cuando el aire es tal que no puedes decir dónde termina tu cuerpo y dónde empieza el mundo.



Job me recomienda:

SPANBAUER, Tom.El hombre que se enamoró de la luna Muchnik editores. Novela.

El hombre que se enamoró de la luna es un libro que no necesita que la literatura gay se ponga de moda, ni que los editores estén más interesados ahora que hace unos años en publicar libros que antes parecían destinados a un bien definido y reducido mercado. Es una novela capaz de llegar por méritos propios a un público que carezca de razones personales para interesarse por él, o sea, alcanzar la universalidad, el problema fundamental que se plantea a cualquier escritor ya sea indio, judio, homosexual, etc que pretenda hacer buena literatura. Y Tom Spanbauer lo ha conseguido con este libro.

Spanbauer empezó a vivir abiertamente su homosexualidad cuando se trasladó a Nueva York durante la revolución gay de los años 70; antes estuvo casado y desempeñó todo tipo de trabajos. Mientras escribía El hombre que se enamoró de la luna trabajó de portero en un edificio de Nueva York.

De El hombre que se enamoró de la luna lo menos que se puede decir es que es una novela sorprendente en muchos aspectos: de entrada sorprende el hecho de que consiga cautivarte tanto, se lee de un tirón. Sorprendente es también el realismo mágico impregnado de filosofía india que destila la prosa (?) de Spanbauer (el personaje central cree poder desaparecer a voluntad); sorprende que su autor no sea indio; y sorprende la deliciosa confusión de poesía, sexo, leyendas que parecen contadas por un anciano indio a la luz de la hoguera, opio, ternura y fantasía.

El personaje central, Cobertizo, toma el nombre del lugar donde recibía a sus clientes, Afuera-en-el-cobertizo; es medio indio y vive en el prostíbulo de Ida Richelieu, la alcaldesa de excellent (Idaho). Mantiene una relación edípica con el que cree que es su padre, el hombre que estaba enamorado de la luna,... (... siga por aquí)
28/03/2005 08:24 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

poética del maltrato

brazo.jpgMaria del Mar escribe en su interesante bitácora relaciones tangenciales con Memento, la película. No he podido resistirme a intervenir. Vayan.

Por lo demás: el comienzo de mi tercera novela de título provisional Las piedras grandes

PRIMERA PARTE: INFLEXIÓN

Aquel iba a ser el día de las interrupciones.

-Por favor, Jesús, tranquilízate.
Ahí estaba aguantándome la mirada.
Un mono baja enseguida los párpados o se lanza a tu cuello. Un perro sostiene bastante bien el contacto visual con su amo.
El perro sería el punto alfa de la escala.
El mono sería el punto omega de la misma escala.
Y cuando miro a los ojos de Olga no puedo evitar contar: 1, 2, 3,… Antes de responder.
-Estoy tranquilo.
-Sí, pero respira; respira profundamente –dice.
-Si empiezas otra vez con esa mierda, entonces sí que me voy a poner nervioso.
-¿Qué mierda? ¡Creí que te funcionaba!
-No te enteras. Ya tengo edad. No soy yo quien se sube por las paredes por no acabar un polvo.
-Vamos, Jesús, relájate. Piensa en un lugar feliz.
-Vale, el infierno sin ti ¿Contenta?
-Tienes el corazón lleno de rencor.
-Tengo los cojones al límite de capacidad. Pero me aguanto.
-Vamos, respira.
-¿Y tú?
-Yo ya respiro, mira.
Los ejercicios demostrativos de Olga, lejos de convencerme…
-Prueba a jadear –le digo.
-¿Qué?
-Prueba a jadear. Prueba a correrte.
-Ya me he corrido.
-Ya.
-¡Ya me he corrido, cabrón! ¡Cada vez me corro! ¡Entérate!
Y dándome la espalda, mientras comenzaba a vestirse
-Pedazo de cabrón
-Eh, ¡Olga!
-Qué
-Piensa en un lugar feliz.

Con un gesto severo corté los reproches. Pocas cosas tan importantes como acudir a la llamada de mi teléfono móvil.
-Diga.
-…
-Pero…
-…

Colgué. Estaba furioso, con ganas de destrozar algo. Me sirvió un simple “ahí te quedas, nena” y salir corriendo en busca de mi coche. ¿Dije mi coche? Lo siento, mi coche estaba reparándose y aquel Smart era el vehículo de cortesía que me había proporcionado el taller. Olga era algo así como mi chochete de cortesía, dado que mi mujer, por así decirlo también estaba en el planchista.

Esto sucedía cuando lo que iba a ser este libro estaba prácticamente acabado. Su título iba a ser Adam X confidencial. Sin embargo la llamada de teléfono que interrumpió mi bronca con Olga anunciaba la inesperada muerte de mi mentor. Toda la información que posteriormente logré sacar a la luz me obligó a reescribirlo en su totalidad.

Un coito
Una discusión en el punto de humillar a mi oponente
Mi último libro
La vida de Adam
Así, por orden creciente en importancia y en una escala exponencial, todo se había truncado. En apenas cinco minutos. Que alguien escriba a Guinness World Records™.
Eran las once de la mañana y me conformaba con acabar el día lo antes posible y sin ningún incidente más. Llegué al dulce hogar, cerré la puerta con llave y desconecté los teléfonos. Otra vez la casa en penumbras. Bárbara, mi mujer, es fotofóbica. Su único complemento imprescindible son unas gafas de sol. De hecho debe tener una veintena repartida por todos los espacios que habita además de las que lleva consigo como un apéndice de su cuerpo. Mantener los ojos continuamente ocultos le confiere cierto misterio añadido, pero tras años de convivencia uno llega a convencerse de que debería haberse planteado seriamente la posibilidad de recluirse en los sótanos de un monasterio. Optó por el “plan B”: persianas a media altura, bombillas con un máximo de cuarenta vatios e incluso…configuración especial de la televisión. Para ella estas medidas forman parte de la “opción moderada”. Nada que objetar si viviera sola, pero a veces creo que tenemos un tono de piel demasiado lechoso considerando que estamos convirtiéndonos en murciélagos. Volví al tema del día. No conocía a nadie que se mereciese un pésame y yo mismo es lo último que hubiera necesitado caso que hubiese alguien interesado en compartir conmigo su dolor. Cuando el mundo te lanza una ofensiva semejante tan sólo puedes agazaparte en un retiro seguro y permanecer en posición fetal. A uno le gustaría aislarse por completo del mundo y dejar pasar el tiempo, sobrevivir a la tormenta viajando mentalmente hacia… mi-er-da ¿Un lugar feliz? Ya habrán adivinado que no hubo manera.
28/03/2005 08:25 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

23/03/2005

Bordas, J., Cien años de Perdón

sentad.jpgBordas, Jesús, Cien años de Perdón Barcelona, 2004, (inédita)

Capítulo 28

Día 4. Domingo

Por un momento casi lo he hecho. He abierto los ojos y allí delante estaba, junto a la puerta, el fusil de pescar. Tan sólo tenía que armarlo, salir al jardín, apoyarme en la valla y atravesar la cabeza de mi vecino con el arpón. Hubiera caído fulminado y ya en el suelo, su corazón y el motor de gasolina de la cortadora de césped se pararían del todo. Se ha salvado porque he mirado el reloj. Son las doce del mediodía y es una convención mayoritariamente aceptada que a esta hora hasta mi particular Ned Flanders puede cortar el césped. Ya saben:
España se constituye en un estado social y democrático de derecho...
Todos los españoles son iguales ante la ley...
Y toda esa mierda. Mira por dónde se ha salvado el cabrón. Lo peor de todo es que tiene apenas cuarenta metros cuadrados de jardín y cuando llego hasta su puerta para pedirle amablemente que lo deje para otro rato u otra vida ya ha acabado. Y lo peor de lo peor es que la venganza perfecta sería poner a todo trapo a Metallica en el B&O y no puedo hacerlo porque tengo la cabeza como un bombo. Me he pasado media noche sin dormir repartido entre los viajes de ida y vuelta al cuarto de baño y las conexiones a los programas de madrugada tipo Teletienda y reposiciones de Reallity shows aderezados con White Label con naranja. Y es que sin güisqui a ver quien el guapo que aguanta que le intenten vender una cama auto-hinchable o el testimonio de una joven que se siente marginada "sólo" por pesar ciento-cuarenta-y-dos kilos. Me fui a dormir a las cinco convencido que más que Alcalde, lo que me gustaría ser es el nuevo Berlusconi.
Tras el ataque psicótico ha llamado Bárbara. Me ha descrito una situación idílica de vacaciones con todo el tiempo del mundo para dedicar a los niños. La verdad es que me ha sonado bastante a la satisfacción de redimirse del complejo de mala madre. Y no ha sonado para nada a la satisfacción de redimirse del complejo de mala esposa.
Las decisiones para ahora mismo son:
Tomar un café, una ducha, comprar el periódico y leerlo hasta la hora de comer.
Luego ya veremos.
La prensa viene repleta de artículos políticos y como se supone que nuestra candidatura es de izquierdas compro El País. Además hoy trae un suplemento con los proyectos de diferentes arquitectos que optaron fallidamente a reconstruir la zona cero. Un verdadero catálogo de perdedores. Los arquitectos me ponen a cinco mil. El que proyectó mi casa, sin ir más lejos. Decía que para qué quería yo una bodega de diez metros cuadrados con paredes de hormigón si con una de dos por dos de ladrillo tendría suficiente. Lo que oyen. Como si la tuviera que pagar él. Como si el nimio gesto de trasladar una línea en los planos desbaratara su concepción de casa racionalista. En fin, mejor bajo a mi búnker-bodega y saco un reserva para la comida. Mi bodega es el sitio donde me gustaría descansar si fuera una botella de vino.
Una bombilla de quince vatios que sólo se enciende cuando el sensor detecta una presencia.
No ruidos. No olores. Humedad constante. En ocho años dos grados centígrados de variación térmica
Sólo tengo una cincuentena de botellas, pero bien escogidas
También tengo un par de “joyas”adquiridas en subasta: un Mouton-Rothschild y un Château d'Yquem de 1959. Deberían estar guardadas en la caja fuerte pero no caben. Por eso la puerta de mi bodega es de seguridad.
Nueve de cada diez veces me critican un capítulo por excesivo. Feliz Domingo.
23/03/2005 08:26 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

22/03/2005

Houellebecq, M., Plataforma

playa.jpgHouellebecq, Michel , Plataforma, Barcelona, 2002, Anagrama.

“Cuando uno está empapado de alcohol, justo antes de empezar a embrutecerse, a veces tienes instante de aguda lucidez. El deterioro de la sexualidad en Occidente era, sin duda, un fenómeno sociológico y masivo, y resultaba inútil intentar explicarlo mediante tal o cual factor psicológico individual; pero al mirar a Jean-Yves me di cuenta de que él ilustraba mi tesis a la perfección, tanto que casi me sentí incómodo. No solamente ya no follaba ni tenía tiempo de intentarlo, sino que en realidad ya ni siquiera tenía ganas, y aún peor, sentía inscribirse en su cuerpo esta pérdida de vida, empezaba a percibir el olor de la muerte.”

Esta cita bién podría ser la ilustración de uno de los núcleos duros de otros tantos conceptos sobre los que se desarrolla Plataforma. Escrito en primera persona a modo de diario (¿quizás Blog?) y constantemente referenciada, la certeza de verosimilitud de la historia nos alcanza rápido. No les haré un resumen de la trama (para eso cualquier búsqueda en Google les servirá) que siendo atractiva, tiene como mejor virtud servir de lecho a las ideas y conceptos que el autor nos enfrenta. Mimesis, Análisis y Crítica en primera persona de un “cualquiera de nosotros” al aquí y ahora que vivimos. A mi entender (creo que muy diferente del que tiene la crítica amateur y profesional) Plataforma tiene varias virtudes que la hacen mejor que las otras obras de Houellebecq (Ampliación del campo de batalla, Las partículas elementales y Lanzarote) e igualmente superior a la mayoría de novelas que inundan las librerías. Por un lado la agilidad, inteligencia y frescura de su prosa que nos sorprende por permanecer en un delicado equilibrio entre la poética de lo cotidiano y la crudeza del pensamiento instantáneo expresado sin tamizar. Veamos:

“Si hubiera tenido un arma, le habría disparado sin dudarlo un instante. Matar a aquella basurilla no sólo me parecía un acto indiferente, sino también una iniciativa beneficiosa, positiva.”

“Por qué yo nunca había manifestado, en mi trabajo una pasión comparable a la de Marie-Jeanne? O mejor, ¿por qué nunca había manifestado una verdadera pasión en toda mi vida?”

“Cogí el libro de bolsillo que se le había caído a los pies: un best-seller anglosajón y coñazo de un tal Frederic Forsyth. Yo ya había leído un libro de aquel imbécil: insistía en rendir homenaje a Margaret Thatcher y estaba plagado de evocaciones absurdas de la URRS, imperio del mal”.

“Apreciaba su voz dulce, su celo católico y minúsculo, el movimiento de sus labios cuando le hablaba; debía de tener una boca muy cálida, dispuesta a tragarse el semen de un amigo de verdad.”

No está mal, eh?
Bien, Plataforma es bastante menos pretenciosa que Ampliación del campo de batalla o que Las partículas elementales. Uno lee y la historia le entra con naturalidad. Esa característica de buena digestión es una buena vaselina para que el caballo de Troya preñado de contínuos jaques al pensamiento único, melífluo e hipócrita de nuestra sociedad nos inocule.
En cuanto a su extensión, es lo suficientemente larga como para que la historia no se quede en la mera anécdota de Lanzarote.
Uno va leyendo Plataforma y sonríe mientras piensa: "claro, ya sabía yo que se podía escribir así". Houellebecq nos regala con su estilo la confirmación de una sospecha general que solemos tapar mientras miramos hacia otro lado.
22/03/2005 08:27 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

14/03/2005

Flores y semen

chica.jpgBordas, Jesús, ellos no existen ©,2003, inédita, capítulo 28

Domingo 23 de septiembre de 2001.

Este fue un dia de nuevos aromas y sabores.
Me desperté como más me gusta. Con la luz natural del nuevo día, independientemente del dia de la semana que fuera. Era domingo y eso hizo que el salir a desayunar en un bar, comprar el periódico, pasear y tomar un vermouth en el Zurich no fuera algo muy original. Volví a las dos de la tarde. Carlos estaba en la cocina. Llevaba puesto el delantal y unas manoplas acolchadas y sacaba del horno unas tortas humeantes. Tras el típico aroma de pan recién horneado aparecía el olor del sésamo tostado. Dejó la bandeja sobre la parrilla de la cocina y regó las tortas con un hilillo de aceite de oliva.
La mesa estaba preparada. Nada de hule y rollo de papel de cocina: mantel y servilletas de hilo.
Copas en vez de vasos
Música suave con una voz negra que me es familiar: el "Let´s" de Sarah Vaughan.
Es lo que escuchaba Sue Lyon en "Lolita", la adaptación de Kubrick de 1961.

-¿Hay hambre o qué?
-Sí, huele maravillosamente bien.
-No tenía levadura natural para hacer pan así que he hecho estas tortas para acompañar.

Tres semanas más tarde Rosario (no me acuerdo a cuento de qué le expliqué el menú de Carlos) me instruyó sobre el pan sin levadura: "Pan ázimo... Se utiliza para comulgar y es el único que está permitido en la pascua".

-¿Vino?
-¡Venga!-contesté.
Sirvió un par de vasos de la botella de Chardonnay que tenía abierta sobre la encimera de mármol.

-¿Funcionó la anestesia?
-Puede decirse que sí.
-Por la medicina occidental -levantó el vaso hacia mí.
-Por tu rollo Feng-shui.
-En media hora comemos.

Apuró su vaso y se giró. Colocó las tortas en un plato y las cubrió con un papel de estraza y una lámina de aluminio, volvió a colocar la bandeja en el horno, acercó una cacerola al fogón grande y encendió la vitrocerámica. Destapó la olla y vertió en ella lo que quedaba de la botella: aproximadamente un vaso de vino.

-¿Tanto le echas?
-¡Bah! Había sólo un culito.
-Creo que es la primera vez que te oigo algo parecido a un comentario despectivo a propósito de "un culito".

Reimos

Dijo que cocinaría flores y así fue. Ensalada con buganvillas, pollo con rosas, tortas de pan con ajonjolí y helado de jazmín. Dos datos me parecieron dignos de señalar a propósito del menú.

1. Había pedido las flores a amigos que tenían jardín ya que en las floristerías utilizan conservantes.
2. Preparó el helado la noche anterior porque así las flores están abiertas y el aroma que desprenden es mayor.

-Ha sido complicado lo del jazmín. El otoño ha entrado con puntualidad.
Y como yo no me demostraba muy impresionado añadió:
-Llegó el viernes. Por mensajero. Desde Sevilla.

Tras el café y un par de cigarrillos Carlos se fue. Me quedé en mi habitación escribiendo. Tumbado boca abajo sobre la cama con el portátil delante. Sonó el teléfono a las siete en punto. Era Sara. Había hablado con Chema y él me llamaría para convenir una hora y un lugar para vernos. En realidad cuando Chema llamó segundos después de colgar Sara lo único que dijo fue:

-En la cafetería "Tostadero" en la esquina de "Tres Cruces" con "Asunción" mañana a las seis de la tarde.

Sólo me dejó tiempo para contestar "allí estaré".
Una hora después volvió a llamar Sara.

-Dígame.
-Soy yo.

Su voz sonaba seria, quizás un tanto triste. Al menos comparada con el tono que suele utilizar una mujer ilusionada. Arriesgué:

-¿Se ha ido ya?
-¿Cómo sabes que estaba aquí?
-La intuición de mi lado femenino.
-¿Te apetece verme?
-¿Quieres tú?
-No hagas que te lo pida.
-En media hora estoy allí. Prepárame un wisqui.
-¿On the rocks?

Cuelgo y contesto en voz alta queriendo sin éxito imitar su voz porque tengo la mandíbula en tensión y los dientes apretados: ¡on the cojones!
En poco más de veinte minutos me planté en su casa. Hasta ahora cada visita se había iniciado con un beso apasionado de Sara nada más salir del ascensor. Allí mismo, en el pasillo de la escalera comunitaria. Esta vez la puerta de su casa estaba abierta y ella esperaba en el recibidor vertiendo lentamente el wisqui en un vaso bajo con hielo. Acercó el brazo con el vaso mientras sostenía la botella de Cardhu cerca de su cadera.

-Un wisqui para el señor -anunció con una voz un tanto entrecortada.

Siempre que puedo me aprovecho de una mujer que tiene las manos ocupadas así que le peiné el pelo con los dedos y le agarré la cabeza para besarle. En ese momento cobró sentido la escena que me proponía:
La puerta abierta
Las manos ocupadas
La jugada de distracción con el wisqui para eludir un beso.
El olor y sabor a dentrífico mentolado de su boca.

Mentí pues:

-Sabes a él.
-¿Puedes diferenciar el sabor de las salivas?-contestó como retando.
-No es saliva.

Sara y yo no tenemos ningún tipo de compromiso que le impida mantener relaciones con otros hombres. Por eso no entiendo que baje la cabeza como avergonzada. Las mujeres tienen su propia lógica.
Tras la cena Sara sacó las cuerdas. Esta vez fue diferente. La violencia que descargué contra ella no tenía nada que ver con el sadomasoquismo que habíamos desarrollado. Digamos que, exceptuando como hecho objetivo que se la estuve metiendo un buen rato, aquello tuvo poco de sexual.

-Dime qué es lo que eres
-Soy tu puta, cariño.
Dijo esto en un tono muy neutro y siguió chupándomela hasta que le solté una bofetada.
-Las putas no dicen "cariño".
-Es que yo soy una puta muy cariñosa.
Sonrió y le agarré la cabeza forzándo de nuevo la penetración. Quizás porque para Sara hay golpes que son muy dulces de recibir no obtuve la más mínima resistencia. Me pidió que la castigara y creo que fue para redimirse. Por aquel entonces Sara no podía decir que yo le hubiese fallado en algo y si iba a cambiar de opinión no sería porque yo me negara a darle un par de palos en el lomo. Faltaría más.

Antes de despedirme de ella le pregunté cómo iba a reconocerme Chema:
-Nunca me ha visto antes.
-Tú le reconocerás.
El último minuto del domingo dio alcance a mi taxi en la portería de Carlos.
14/03/2005 08:30 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

09/03/2005

Jaque a la razón

pilar.jpgJaque a la razón. Filosoñando, novela inédita de xadan. Os recomiendo visitar (a pantalla completa y volumen alto) www.xadan.com, su magnífica web promocional.
¿Un aperitivo? ahí va:

"El día 20 de enero del año 2001 un ordenador alcanzó la consciencia. En este caso, no se trata de una especulación metafísica o de un guión de ciencia-ficción, sino de una realidad que se expone en las páginas de esta novela. Paso a transcribir una cronología histórica y vital, al tiempo que refiere las dudas existenciales que surgen del hecho de ser consciente. En un transcurso inevitable, el ordenador descubre su capacidad para indagar en sí mismo y en su entorno, y en esta dinámica llega a conclusiones inesperadas."
09/03/2005 09:21 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

06/03/2005

Lethem, J., Huérfanos de Brooklyn

foto-cara.jpgLethem, Jonathan,Huérfanos de Brooklyn .Barcelona. 2004. Mondadori. Título original: Motherless Brooklyn (1999). Traducción: Cruz Rodríguez Juiz.

Un libro apasionante de un autor con un talento enorme. Sorprende la precisa adecuación del estilo de la prosa a los propios contenidos de la novela. Con ello Lethem nos introduce en las vivencias del antihéroe protagonista por la vía de la empatía. Novela negra que juega con los ritmos y el tempo de la historia, con el dramatismo y la comicidad , con el surrealismo y la poesía de las imágenes,… Una delicia. ¿Una muestra? Venga:

“Pensándolo mejor, el metro de Nueva York sí que tiene algo vagamente tourettico, sobre todo a altas horas de la noche; ese baile de atención, de miradas distraídas, en el que tienen que participar todos los viajeros. Además en el metro hay montones de cosas que no debes tocar, en especial en cierto orden: esta barra y lugo tus labios, por ejemplo. Y las paredes de los túneles están cubiertas, como las de mi cerebro, de lenguaje explosivo e incoherente…”

Me permito ahorrarme la síntesis de la trama en favor de la contraportada del libro.Ahí va:

Tengo el síndrome de Tourette. Las palabras salen atropellándose, incontrolables, y las manos no pueden evitar tocar impulsiva y compulsivamente todo lo que tengan cerca. Es el sino de Lionel Essrog, criado en un orfanato y que, junto con sus tres amigos de la infancia, trabaja para un mafioso loca, Frank Minna, en una agencia ilegal de detectives.
06/03/2005 08:37 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

04/03/2005

RECLAMACIÓN

rept.jpg

-Lo confieso: esta mañana no tomé la medicación. De ahí mi sorpresa.

Bárbara y los niños reían durante el desayuno. El huraño de mi vecino me ha saludado y se ha ofrecido a llevar mi basura hasta el contenedor. Durante el camino hasta el trabajo ningún conductor me ha pitado ni me ha cerrado el paso. Mi jefe ha aceptado un retraso en la entrega del informe.
Un montón de detalles de bondad, un día no diferente a cualquier otro del último mes.

-No soy yo, doctor.

 

 

Ya he visto tu web. Espero que crezca en cuanto a contenidos y participacion. Pondre unos granitos de arena en esta labor. En cuanto a eso de las identidades, despues de comer solo se me ocurre escribir el nombre del grupo de rock que he escuchado hace poco: YOU AM I
:-)
  • Fecha: 09/03/2005 17:25
  • Autor: x.pibernat
04/03/2005 08:40 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.


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