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de rumbos, derivas y derrotas

de rumbos, derivas y derrotas Hablamos de identidad. De qué se supone que es el sapiens sapiens con respecto a las demás especies y Juan con respecto a Pedro. Pienso en la pretendida evolución del hombre. A mi modo de ver sólo hemos progresado intelectualmente como especie (en global) o por las aportaciones de una élite extremadamente minoritaria. ¿Es superior, más inteligente, un hombre contemporáneo medio (que duerme, trabaja, come y ve la televisión) que el pequeño habitante que inventó la manera de fundir hierro y construir útiles? Podríamos discutir mucho porque mi planteamiento huele a demagogia, pero tengo la esperanza de que nos pondríamos de acuerdo en que, tras una decena de miles de años, deberíamos exigirle un poco mas al homo blogens.
Pensar-pensar lo hacemos poco, hablar-hablar mucho. Se echa en falta una idea nueva. Tanta palabra publicada y ¡qué poca contribución a las ideas! Programas de televisión basados en la compilación (o Doctor-Frankenstein-free-style) y repetición hasta el hartazgo de esquemas que en su momento fueron copiados. Trabajos de investigación, incluso tesis doctorales, que legitiman el puro y duro copypasting. Diarios autocensurados. Webs autodenominadas “de pensamiento” en las que se cita, se copia, se reconstruyen y vuelven a constituir los textos de otros. En el mejor de los casos en el proceso pierden bastante del sentido, profundidad o riqueza de contenido del original. En el peor de ellos se subvierte la idea primera. Una verdadera pena.
Visualizen al mono. Ahí está con un bote de pegamento intentando recomponer el jarrón chino, trozo a trozo. Y ahora visualícese. Haga un viaje astral, salgan de su cuerpo y obsérvese con una cierta distancia ¿Qué hace? Usted mira al mono. Además quisiera tirarle cacahuetes, pero las normas no lo permiten. Fumar tampoco. En la mano, además (fíjese) ud. lleva la entrada-previo-pago del parque zoológico.
Si no fuera por las pretensiones, esa manera de diluir y empobrecer el legado cultural que gestionamos podría adoptar la forma de un poema Dada. ¿Conocen la fórmula?

Para hacer un poema dadaísta

Tomad un periódico.
Tomad unas tijeras.
Elegid en el periódico un artículo que tenga la longitud que queráis dar a vuestro poema.
Recortad con todo cuidado cada palabra de las que forman tal artículo y ponedlas todas en un saquito.
Agitad dulcemente.
Sacad las palabras una detrás de otra colocándolas en el orden en que las habéis sacado.
Copiadlas concienzudamente
El poema está hecho.
Ya os habéis convertido en un escritor infinitamente original y dotado de una sensibilidad encantadora, aunque, por supuesto, incomprendida por la gente vulgar.

Tzara, Tristan. Manifiesto Dada de 1918. Manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo (Cap.VII),
Extraído de
De Micheli, Mario. Las vanguardias artísticas del siglo XX, Madrid, 1992, Alianza.

Pero, ya digo, si estuviera hablando de Arte la cosa sería diferente. De verdad, merece la pena el esfuerzo de generar contenidos, información, ideas. Quizás es porque estoy ultimando mi particular aportación (que otros deberán criticar) que saco pecho. Es mi pequeño momento de falta de humildad, pero me lo estoy mereciendo.
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