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Autocensura

Autocensura Acotaré el término refiriéndolo al fenómeno blog, esto es: la decisión premeditada de un blogger de suprimir o “maquillar” informaciones de interés propio debido a presiones o intereses de otra índole. Si los blogs son ya una alternativa (y por lo tanto, amenaza) a los medios de información tradicionales es precisamente por la libertad con la que cuentan sus autores. Rescato de un artículo anterior la reflexión de Gao Xingjian (Xingjian, Gao, En torno a la Literatura, Barcelona, 2003, ElCobre Ediciones,S.L)

Lo anotado en un diario privado suele ser auténtico, salvo que el autor recurra a la alusión pensando, quizás, que algún día alguien pueda leerlo a escondidas –aunque, si todo es alusión que ni él mismo comprende, poco sentido tiene que siga escribiendo un diario.
Bien ¿Cuáles serían esas presiones o intereses de otra índole ante las que el editor individual podría ceder su libertad? Se me ocurren algunas:
-Una moral dominante de la que no se comulga. O si quieren, el virus inoculado del pensamiento único.
-La anticipación a la verdadera censura.
-El miedo a ser repudiado. El autocensurado copia los recaudos morales del censor potencial; o si se quiere, de la “maquinaria invisible”.
No me refiero a la cláusula de conciencia. Al contrario; la autocensura evita el engorro de mostrar la disidencia ante el juicio del tema a tratar. Y si, descartada por imposible la objetividad, debemos exigir a los medios de comunicación honrada subjetividad, lo mínimo es que esa exigencia sea nuestra propia cláusula de conciencia.
Dado que un porcentaje elevado de los autores de blogs asumen identidades “alternativas”, el nuevo medio de comunicación permite actuar con la misma sinceridad y valentía que ante un diario al que nadie más tendrá acceso. Permite valentía, no como oposición a la cobardía sino como el punto equidistante entre ésta última y la temeridad. Con eso sería más que suficiente.
Tenemos ya la experiencia del Arte Contemporáneo. Contrariamente a la percepción generalizada de que “todo vale”, lo cierto es que se censuran multitud de obras de artistas de reconocida solvencia y prestigio. Paradójicamente esa mácula que se intenta imponer al creador actúa como la mejor de los reclamos publicitarios. La censura, en un mundo en el que a priori no debería tener espacio, se diluye y muere ante cada uno de sus éxitos. Un motivo más para no plegarse ante los dictados del dogma, y mucho menos ante los supuestos dictados que probablemente sólo existan en nuestra mente.

Rosa Olivares:
En definitiva, entre la dificultad y el miedo, entre la censura previa, el exceso de cuidado, la falta de dinero público para según qué cosas, la debilidad de la definición de qué es arte... casi no queda espacio para la censura real. Llegará un momento en el que no haga falta la censura, nosotros mismos nos taparemos la boca y cortaremos las manos. En ese momento ya no hará falta que nadie nos diga lo que es bueno, lo que es correcto ni lo que es arte. Posiblemente estaremos todos muertos.
Censurados/Censored, Revista Exit, Nº8, ISSN 1577-272-1, Olivares y
Asociados S.L.
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3 comentarios

jesús -

lu, de acuerdo, ese sería un buen criterio, aunque el miedo paraliza y hablando nos entendemos.
Mar, yo creo que el concepto básico sería exhibicionismo. Particularmente más que hedonista me siento epicúreo. También quise diferenciar bien entre la autocensura (que rechazo) y la autocrítica (que exijo)
besos
j

Mar -

en el blogger se detecta un cierto hedonismo, gusta de ser visitado,leido.... esta circunstancia puede volverse en tu contra. Ya no resulta coherente criticarse a sí mismo o divergir del propio pensamiento.

lu -

el miedo a hacer daño a otros/otras.
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