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ellosnoexisten

Inflexión

Inflexión Aquel iba a ser el día de las interrupciones.

-Por favor, Jesús, tranquilízate.
Ahí estaba aguantándome la mirada.
Un mono baja enseguida los párpados o se lanza a tu cuello. Un perro sostiene bastante bien el contacto visual con su amo.
El perro sería el punto "alfa" de la escala.
El mono sería el punto "omega" de la misma escala.
Y cuando miro a los ojos de Olga no puedo evitar contar: 1, 2, 3,… Antes de responder.
-Estoy tranquilo.
-Sí, pero respira; respira profundamente –dice.
-Si empiezas otra vez con esa mierda, entonces sí que me voy a poner nervioso.
-¿Qué mierda? ¡Creí que te funcionaba!
-No te enteras. Ya tengo edad. No soy yo quien se sube por las paredes por no acabar un polvo.
-Vamos, Jesús, relájate. Piensa en un lugar feliz.
-Vale, el infierno sin ti ¿Contenta?
-Tienes el corazón lleno de rencor.
-Tengo los cojones al límite de capacidad. Pero me aguanto.
-Vamos, respira.
-¿Y tú?
-Yo ya respiro, mira.
Los ejercicios demostrativos de Olga, lejos de convencerme…
-Prueba a jadear –le digo.
-¿Qué?
-Prueba a jadear. Prueba a correrte.
-Ya me he corrido.
-Ya.
-¡Ya me he corrido, cabrón! ¡Cada vez me corro! ¡Entérate!
Y dándome la espalda, mientras comenzaba a vestirse
-Pedazo de cabrón
-Eh, ¡Olga!
-Qué
-Piensa en un lugar feliz.

Con un gesto severo corté los reproches. Pocas cosas tan importantes como acudir a la llamada de mi teléfono móvil.
-Diga.

-Pero…


Colgué. Estaba furioso, con ganas de destrozar algo. Me sirvió un simple “ahí te quedas, nena” y salir corriendo en busca de mi coche. ¿Dije mi coche? Lo siento, mi coche estaba reparándose y aquel Smart era el vehículo de cortesía que me había proporcionado el taller. Olga era algo así como mi chochete de cortesía, dado que mi mujer, por así decirlo también estaba en el planchista.

Esto sucedía cuando lo que iba a ser este libro estaba prácticamente acabado. Su título iba a ser Adam X confidencial. Sin embargo la llamada de teléfono que interrumpió mi bronca con Olga anunciaba la inesperada muerte de mi mentor. Toda la información que posteriormente logré sacar a la luz me obligó a reescribirlo en su totalidad.

Un coito
Una discusión en el punto de humillar a mi oponente
Mi último libro
La vida de Adam
Así, por orden creciente en importancia y en una escala exponencial, todo se había truncado. En apenas cinco minutos. Que alguien escriba a Guinness World Records™.
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3 comentarios

jesús -

ya sabía yo que, por alguna arista, íbamos a empatizar.

Golfo -

Hablemos de literatura que en tu vida sixto lo visto no es momento de meterse.
Es el capítulo del estilo más sucio realista de la jornada.
Y eso, no es moco de pavo.
Perfecto retrato de esas espirales hacia abajo en la que nos vemos formando parte de cuando en cuando.
Cuanto menos mejor.
Hermosa narración.

Misósofo -

Chochete de cortesía...
¡Me gusta esa expresión!
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