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el cuchillo de Marcel (I)

el cuchillo de Marcel (I)

Les dije que les hablaría de el cuchillo de Marcel.
En 1996 una de mis compañeras de piso invitó a pasar unos días en España a Marcel, un amigo suyo suizo, excelente cocinero y chico guapo a rabiar para más señas. Era una costumbre no escrita que los diferentes invitados que pasaban por la “casa de artistas” dejasen en la misma una “prenda”. Marcel nos obsequió elaborando la cena de su propia fiesta de despedida. Compró un buen cuchillo de cocina para la ocasión y aquel fue el rastro físico que dejó en el hogar de “la familia”. Aquellos días yo andaba atareado con mi trabajo final de “antropología cultural” y Julianne tuvo a bien traducir del alemán unas páginas que necesitaba del libro de Karin Thomas Bis heute: Stilgeschichte der bilbenden Kunst im 20. Jahrhundert. En la versión española el texto reza así:
(p.312) En su apariencia exterior las mitologías individuales sin embargo son comprensibles y limitables por otras tendencias de la vanguardia a causa de su representación de concentrada intensidad de la vivencia que no se orienta predominantemente por criterios formales sino por la identidad sensible de la intención y la expresión artística: Las mitologías individuales, entre los que la Documenta V engloba a artistas como Paul Thek, Christian Boltanski y Etienne Martin así como a la sala de visitantes de Beuys para la democracia y a las visualizaciones de Byars, tienen en común un espacio intelectual propio, en el que cada uno coloca aquellas marcas y señales que determinan su mundo (Szeemann). La mitología individual manifiesta una conciencia de individualidad renovada y experimentada dentro de la sociedad.
Dentro de su mundo pictórico, la mitología individual representa la búsqueda de una Arcadia perdida, que mediante la inmersión en el inconsciente y el ejercicio de la meditación pretende volverse a descubrir. A ello se añade una nueva mística simbólica que se confiere a los objetos representados en el sentido de un simbolismo mágico

Thomas, Karin, Hasta hoy, Estilos de las artes plásticas en el siglo XX, Barcelona, 1988, Ediciones del Serbal
El trabajo, que tuve que exponer públicamente, llevaba por título: "El cuchillo de Marcel, de vueltas con el mythos tras el post-estructuralismo”.

Continuará (sigan atentos a su pantalla)

discriminación tributaria

discriminación tributaria

Disculpen ustedes que no ande muy fino en mi disertación, pero (digámoslo así) me he pasado toda la noche de putas. Ya volveremos sobre esto más adelante.

Durante este mes que hoy abandonamos han aparecido (también) en numerosos blogs referencias y manifestaciones a propósito de los matrimonios entre homosexuales y sobre la manifestación naftalínica pro-familia (sic). En todos ellos me he manifestado de la misma manera: no estoy a favor del matrimonio entre homosexuales. Es una postura (una sub-postura, si se quiere) derivada de que estoy en contra del matrimonio. Y si siguen tirando del hilo llegarán con facilidad al “estoy en contra de fiscalizar los pactos personales y darle vela al poder judicial en entierros a los que no deberían estar invitados".
Entiendo que los matrimonios tienen ventajas que hay que aprovechar, pero puestos a manifestarnos en plan transcendentes lo que deberíamos pedir es que no se discrimine a nadie ni (obvio) por su orientación sexual ni (tampoco) por la fórmula utilizada para vivir en pareja (u otras aritméticas).
Todo esto viene al cuento de que sufro una vez al año una discriminación (en el sentido que venía explicando) por parte de la Agencia Tributaria.
Efectivamente, una pareja de hecho (aún censada en el correspondiente registro) no puede hacer la declaración (de la renta) conjunta.
Aunque haya hijos comunes
hipoteca de por vida
Amor
Cariño
respeto
compartición de ingresos y gastos domésticos
etc
Mientras que Ud. puede estar unido a su pareja mediante el santo o civil matrimonio y aunque
vivan desde hace diez años separados
tengan cada uno de los cónyuges diferentes parejas sexuales
cuentas corrientes separadas
y sólo se intercambien insultos
Uds, en ese caso, digo, pueden hacer la declaración conjunta si les sale más ventajosa y ahorrarse unos dineros.
En fin, les cuento esto porque (en mi línea) hoy he sido (una vez más) de los últimos en presentar dentro de plazo la declaración de la renta. Les dije que me pasé la noche de putas. Con la puta declaración de la renta, la puta agencia tributaria y la puta ayuda on-line del programa padre (y su puta madre)

crash test

crash test

DEFECTOS FÍSICOS

Orejón
Peludo

DEFECTOS DE CARÁCTER

Soberbio
Despistado
Soez
Dogmático
Egocéntrico
Jactancioso
Veleta
Descentrado
Manipulador
Temerario
Desordenado
Sobrado
L e n t o
Testarudo
Adicto

(anímense a ampliar la lista)

pedante

Sortilegi de Sant Joan

Sortilegi de Sant Joan

No creo en el poder de los sortilegios. La sugestión es “otra cosa”. Sin embargo la nit del foc tiene una magia capaz de derrotar mi incredulidad e indiferencia. Una vecina me dio la formula de uno de tantos rituales del solsticio de verano. Como a todos los de esta noche, se le atribuyen propiedades depurativas. Ahí va:
Se coloca en un cuenco un par de litros de agua, se introducen unas pocas hojas de nueve plantas o flores diferentes. Se saca “al raso” cuando se ponga el sol y se recoge justo antes de que amanezca. Utilizamos el agua para “bautizarnos” con ella tras la ducha matinal del día de San Juan.

sin tocar

sin tocar

Precisamente porque Uds. pueden encontrar fácilmente reseñas y ensayos completos referentes a la obra de Richard Serra, mi aportación a propósito de “la materia del tiempo”, la última producción del escultor para el Guggenheim de Bilbao, se circunscribirá a unas reflexiones políticamente incorrectas susceptibles de no ser encontradas en los canales habituales.

1. El dardo envenenado de Frank Gehry
(me pareció un título menos cabrón que “el beso de judas de Frank Gehry” o “la puñalada trapera de Frank Gerhy”)
Si nos creemos las declaraciones de Serra, esta serie de esculturas monumentales son un encargo del museo que conjuntamente con su obra “snake” completan una instalación pensada para la sala 104 que ex profeso proyectó F. Gehry. Efectivamente, no hay museos que dispongan de un espacio cerrado de la magnitud necesaria para albergar las piezas de Serra, cuya escala refiere (sólo en ese aspecto, bien estará decirlo) a la arquitectura. Cuando uno se presta a la experiencia de pasear (recorrerlas, medirnos con ellas, habitarlas) por el interior de las esculturas es inevitable en algún momento que la vista busque una escapatoria. La salida, como en el laberinto de Dédalo está hacia el cielo. En el Guggenheim se nos interpone, no ya un techo neutro, sino una bóveda gritona, exhibicionista, impúdica, indiscreta y metomentodo de Gehry.

2. Sin tocar.
Por una vez, no puse una reclamación a la atención de la dirección del museo. Ya en anteriores visitas me quejé ante el absurdo celo que se guardaba con obras de gran formato, incluso proyectadas para exterior. No tocar un Chillida me pareció absurdo. No tocar las esculturas de Serra, aparte de un absurdo, es prácticamente imposible. Pero no sólo te encuentras con los carteles de “no tocar”. No sólo estás monitorizado como en una galería de presos peligrosos. Además, la experiencia íntima que consiste en habitar las esculturas de “La materia del tiempo” (las tripas de las esculturas que uno debe recorrer sólo dan para un bolo alimenticio unipersonal) se convierte en la experiencia íntima de quien camina delante de una de las vigilantes de la sala. El Guggenheim se nos impone como la conciencia castrante de una adolescente reprimida.

3. Arrogancia y honestidad.
En la exposición podemos visionar una entrevista al escultor. En ella Richard Serra se nos muestra un tanto arrogante. No es para menos. De entrada todos los escultores lo son. Indefectiblemente. Los escultores se consideran herederos de su antecesor común. Dios hizo a Adan modelándolo en barro. Y de una costilla de aquel hizo a Eva. Y alejándonos del mito... verán; es cierto que otras disciplinas como la pintura permiten una mayor agilidad, experimentación, avance. También errores de bulto en base a planteamientos superfluos. La escultura requiere un gasto tal de energías, tiempo y dinero que sus pasos son muy lentos, pero son pasos de gigante que sientan cátedra. Richard Serra declara convencido y sin pudor que no le interesa experimentar con la arquitectura. Para ser más exactos dice: “no estoy interesado en la fontanería”. Y dice también que los arquitectos tienen que tener en cuenta una serie de problemas prácticos que coartan la libertad de la que dispone un escultor. No le falta razón. Y a sus sesenta y seis años no acepta que la obra de su amigo Frank Gehry se considere Arte. Entre otras perlas “los escultores dibujan mejor que los arquitectos”. Y reta al entrevistador: “Pregúntele a él y le dirá lo mismo, le dirá que dibuja mucho peor que yo”. Y lo decía absolutamente en serio.

(Gracias, Marta, por tu hospitalidad)

Ironía

Ironía

Ella se llama Nazareth

De Kerckhove obvia los blogs

De Kerckhove obvia los blogs

O a mi me lo parece, y me extraña, aunque asumo que el título de esto podría ser “Jesús Bordas ignora si De Kerckhove considera los blogs”. Ya les hablé de De Kerckhove y ahora les reproduzco algunas reflexiones publicadas en La Vanguardia. No sé a ustedes, pero a mi me parece que algunas ideas de el siempre lúcido Derrick se adaptan como un guante al fenómeno blog.

“(...) el genio, el talento, la creatividad, no es un monólogo: siempre es una conversación en grupo. Si una idea no se comunica, no existe. La idea nace al ser explicada y cada vez que se comunica se reformula. Los artistas, aunque firmen como individuos, en realidad sólo crean escuelas, cenáculos o grupos generacionales.”
¿Les suena? Hablábamos recientemente de esto. sigan, sigan leyendo. Es revelador

“Hay personas que, y ese es el talento individual, expresan mejor las ideas del grupo. La cognición distributiva demuestra que no hay niños geniales, hay colegios geniales como hay empresas tontas o listas. Los escolares o los empleados asumen valores colectivos que son la inteligencia común. Y esa inteligencia común está conformada por la tecnología: es la tecnología.

“El planeta se ha encogido. Lo profetizó mi maestro McLuhan: todo el mundo está informado de todo en tiempo real, por eso sentimos el planeta como una extensión de nuestra propia piel. Ver las imágenes en directo del las víctimas del tsunami te hace sentir la catástrofe en tu propia vida. Es tuya”

“(...) Nace así una conciencia universal: el planeta es de todos, Y esa conciencia se manifiesta en el niño que tira un papel para reciclar y evitar el calentamiento global o en la fábrica que recorta cuota de su lluvia ácida: ya no actúan por su familia, clan, tribu, país... ¡
Piensan por todo el planeta! El mundo se contrae.

“Pensamos ubicuamente, pero aún de forma secuencial, todavía no simultánea...Aún pensamos en discurso. Los ordenadores digitales analizan los problemas consecutivamente y van desechando probabilidades hasta llegar a la solución; en cambio, los ordenadores quantum, hoy en proyecto, resolverán los problemas instantáneamente no secuencialmente: no harán una tarea tras otra sino todas a la vez.”

“(...) vivimos en permanente hipertextualidad. Mis alumnos ya no escriben nada, sólo cortan y pegan de los textos que buscan y encuentran en internet. Eso es crear: dar una solución nueva con materiales existentes, porque repetir los materiales antíguos sólo es producir. Todo arte y toda literatura es ya sólo un collage.”

“Lo digital graba, deja huella electrónicay almacena datos en todas partes. La memoria máquina infalible sustituye a la humana: todo está escrito, nada oculto. Nuestra personalidad virtual conformada por esas huellas electrónicas nos precede donde vamos y queda cuando nos hemos ido (...)”
Ahí es nada

medio-sostenerse

medio-sostenerse

Houdini, el más grande escapista de la historia, se ocultaba bajo una capa y desaparecía. Era fácil porque su público estaba condicionado por los límites conceptuales comunes y además miraba hacia otro lado.
Mi capa, huelga decirlo pero lo digo, son esas proyecciones en forma de dibujos, pinturas, escultura, novela y poesía; nombres de disciplinas artísticas a las que hemos dotado de tal aura (volveremos sobre eso) que me ruboriza adjudicarlas a mi trabajo.
Dos temáticas me han acompañado desde siempre. La una refiere a la angustia vital. La otra al erotismo. La primera busca soluciones fronterizas a problemas ante los que las estrategias convencionales fracasan. De las particulares soluciones que encuentran los creativos manuales ya se aprovechan las empresas punteras de alta tecnología. Así, para resolver los problemas de plegamiento y extensión de los paneles solares de los satélites, la NASA se puso en manos de un maestro papirofléxico. El escultor Brancusi, por poner un ejemplo de lucidez extrema, analizó los males de su sociedad estudiando pirámides demográficas, no ordenadas por edades, sino por nivel económico y poder social. Ya saben, una cúspide pequeña de poderosos, un cuerpo central de clase media y una amplia base de precarios. Dictaminó que la pirámide no podía crecer hacia arriba, pues acababa en un agudo vértice sobre el que no se puede construir (a lo sumo colocar una antena para emitir el pensamiento único). Eliminó de su modelo gráfico de pirámide los extremos de la misma (vértice y base). Reprodujo varias veces el nuevo modelo de poliedro y fue uniendo en vertical las piezas. El resultado fue su trabajo titulado “columna sin fin”, consistente en una columna formada por módulos superpuestos que alternativamente se presentaban en su posición original e invertidos. Había hallado la solución a la esclerotización social. Colocada en su emplazamiento al aire libre la columna une la bóveda terrestre con la celeste. Las connotaciones filosóficas del trabajo exigen un estudio, espacio y tiempo que por ahora no me es pertinente utilizar.
Me despisté, les hablaba de la angustia vital y de su representación gráfica. Y de hecho les diré bien poca cosa, apenas un apunte: el dibujo modifica la conciencia y la realidad se adapta a su representación. La realidad se adapta al dibujo, digo. Eso es una gran ventaja si tienes un lápiz a mano.
La “otra temática”, dije, es el erotismo. Y creo que no les insultaré explicando cómo funciona el placer sensual en tanto que vía de escape, les invento partícipes de mi mismo universo simbólico.
A propósito del aura del arte, más concretamente del artista. ¿Primero las buenas noticias? Vale, la gente te tiene en consideración. En “gente” se incluyen también a espectadoras que convierten los dibujos en relojes de bolsillo oscilantes que desde el extremo de la cadenilla les susurran “deséame”. Contrapunto: “Las chicas se ríen con los simpáticos, escuchan a los inteligentes, admiran a los artistas, pero se follan a los guapos”. Relativicemos. Ni tanto ni tan calvo, ya saben. Lo cierto es que te tienen en consideración y es más fácil que se desnuden ante ti. En el paquete del aura del artista va también lo de confundirnos con eunucos.
Uds. esperan las malas noticias. Venga.
La más significativa es que la vida, por encima de todo “es” (punto). Y en tanto que la vida no es nada más allá, no “significa”, no es significado de nada, y menos que de nada, de un simple dibujo. El Arte da para medio-sostenerse durante un tiempo, pero la vida es el único perpetuum mobile. De ahí las crisis periódicas de ciertos “artistas”. Me llegan a menudo opiniones del tipo “al menos los artistas tenéis un objetivo, una causa, un porqué vital” y es una opinión que pasa por alto que el artista no tiene otra opción de vida, que dedicarse a ello no es una solución a nada, es un imperativo sin el cual (y en ocasiones aún cumpliéndolo) la vida no es soportable. De ahí que un fracaso en el proceso creativo sea una experiencia traumática. Y se da, créanme, con cierta frecuencia. Porque lo del aura no existe, porque la inspiración llega con el trabajo duro, y los resultados tras años de ensayo, error y acostumbrar la vista y aun ser el más despiadado crítico de uno mismo.
Pregunten. Pregunten a la chica de madera con la que empecé una relación hace cinco años, que cada vez que en el taller paso ante ella me sisea.

Schopenhauer a mi pesar

Schopenhauer a mi pesar

Al parecer, mi amigo imaginario Manu se está “beneficiando” (sic) a cierta dama,
(la nota más relevante para Uds. concerniente a la señora viene implícita en la siguiente frase)
Y dijo “al parecer” porque la noticia le vino de boca de su (digamos) poseedor oficial (de ella, se entiende).
Hay un montón de “considerandos” que me sugieren posicionamientos:
1. Manu vive en “Matrix”
2. Renuncio a la carga moral que supondría la certeza de la suposición.
3.
4.
y
5.
Y él dice que lo que de verdad le deja agarrotado es que esta historia pone de manifiesto que tiene un amigo cuya imaginación supera con creces su triste realidad.
Y lo que yo le digo es que se monte un blog.

Y ya que estamos con mentiras... qué tal si le echamos un vistazo (somewhere in the middle of XIX century), para ver lo poco que hemos evolucionado, digo, a Schopenhauer:

El honor (...) es la opinión general de quienes están calificados para opinar acerca de nosotros, conocen nuestro valor en cualquier aspecto digno de consideración, aspecto que va a determinar la respectiva especie del honor. De ahí que se lo pueda denominar el representante de nuestro valor ante los pensamientos ajenos.
p.56.
El honor masculino (...) demanda de quien haya contraído una capitulación tan favorable a la otra parte como lo es la del matrimonio que al menos no deje de velar por su incumplimiento, no sea que la generalización de la respectiva tolerancia socave la solidez incluso de este pactum, y que los hombres, a pesar de entregarlo todo, ni siquiera estén seguros de lo único que reciben a cambio, a saber, de la posesión exclusiva de la mujer. De ahí que el honor del hombre exija que éste castigue severamente el adulterio de su mujer y que se desquite ya sea separándose de ella ya sea de cualquier otra manera.
(...)
....el oprobio del hombre no depende directamente de la infidelidad de su mujer, sino de su tolerancia de la misma.

Schopenhauer, Arthur, el arte de hacerse respetar, expuesto en 14 máximas, Madrid, 2004, Alianza.

Espera...no cuelgues

Espera...no cuelgues

Verás, niña, tengo una manía.

Cuando como cerezas

no puedo evitar dejarme en la boca el último hueso.

Lo alojo en el paladar y lo retengo con la lengua

y me paso horas lamiéndolo

así que, bueno… de ahí todo, de una manía.

5º Susana después del trabajo

5º Susana después del trabajo

Texto de luces que inspiró la ilustración. Gracias, lu.

Administra, ordena y decide durante13 horas seguidas 5 días en semana sobre sus tacones de bruja indómita. Siempre seria, traje sastre impecable en una gama de oscuros, marengos o piedras, con los que se siente más rígida y respetable. Se gana cada céntimo del sueldo que le pagan por hacer de perra de presa de la compañía.
Es la última en marcharse. Una a una la luz de los despachos se apagan menos la suya. Ya nadie intenta ofrecerle ayuda o invitarla a una copa porque siempre se niega. Y una vez que se han ido todos, se encierra con llave y enciende el ordenador para abrir su chat privado, y cada noche encuentra allí parpadeando, activo, disponible, un nombre que le estremece: Orión.
Se desabrocha los botones del austero traje y teclea un saludo, los ojos fijos, expectantes, la boca seca y ansiosa.

Orión: Siempre vuelves… ¿Vas a hacer lo mismo que anoche? ¿Otra vez quieres que te dé guerra?
Susana: hoy seré completamente obediente, no tendrás ninguna queja de mí.
Orión: Desnúdate y descríbeme tu ropa interior, dime qué llevas pegado al cuerpo.
S: ¿No quieres que te cuente cómo es mi traje de chaqueta? ¿Mi camisa de seda?
O: Déjate de rodeos, sé que estás ardiendo, siempre vienes cuando estás encelada, dime qué ropa interior llevas.

Ella hace lo que le dice, se quita la chaqueta que cuelga con cuidado sobre el sillón y suelta la cremallera de la falda que cae al suelo como un pájaro muerto. Luego desabotona completamente la blusa y queda con las medias y el resto de su lujosa lencería. Se sienta y teclea:

S: Llevo un bustier de encaje negro de Dior, sin tirantas, abrochado a la espalda por detrás y por delante, como un adorno, lleva cintas de seda roja que cruzan y separan el pecho.
O: ¿Tienes unas tijeras a mano?
S: Un abrecartas de metal con la empuñadura de ópalo.
O: Corta una a una las cintas que se cruzan.

Obedece, introduce con cuidado la punta del abrecartas desde la base de su estómago y va rasgando las más cercanas al ombligo, pero con gran precipitación se deshacen los cruces, se suelta y el corpiño se va abriendo de sur a norte, dejando ver las dos medias lunas de sus pechos que tratan de escapar de la presión.

S: Al cortar las primeras cintas se me ha abierto y se ha soltado un poco.
O: Quítatelo y sigue contándome, ya casi puedo olerte.
S: Estoy echada hacia atrás sobre el sillón, el corpiño completamente abierto deja ver mi cintura, el canal del pecho y los senos.
O: ¿Cómo son esas tetas?
S: Redondas separadas y de pezones grandes, oscuros.
O: Acaríciatelas con el abrecartas, aplasta los pezones con la punta fría. Y luego dibuja las areolas.

Ella ha comenzado a respirar con dificultad, la excitación le ha puesto roja la cara, antes de abrir completamente su ropa ya tenía el seno duro, engurruñado, la piel erizada hasta tal punto que el contacto del metal del abrecartas le hace gemir.

O: Cuéntame qué haces, cerda, cuéntame cuánto te gusta…

Ella, que tiembla, apenas puede escribir

S: sí
O: Ahora dime cómo son tus bragas.
S: Negras de gasa de seda, pequeñas y transparentes, excepto en la parte inferior que son rojas, la que cubre el vello...
O: Espero que estén ya empapadas… Corta esa parte roja y cuéntame lo que descubren…

Introduce con cuidado la punta del cuchillo en la tela de gasa que se abre con facilidad y luego, con más delicadeza en la tela roja de algodón, donde el trabajo se hace más peligroso; cuando termina, inmediatamente sale un trozo de carne rosa.

S: Veo mi vulva
O: Juega en ella con tus dedos, enchárcatelos. Y luego aprieta con fuerza y estírate la carne, pellízcatela… ¡tira!

Sube las piernas, enfundadas en las medias, y con tacón sobre la mesa del despacho, las abre y las coloca a cada lado de la pantalla. Se arrellana y se aplasta contra el sillón buscando su sexo, tirando de él, pellizcándolo. Ya no mira las señales que le dan desde el ordenador. Ha cerrado los ojos y el contacto de su mano sobre el pequeño triángulo de sus bragas la lleva a otros mundos sin más órdenes que la de sus pulsiones primarias. Se toca con más violencia, introduce los dedos en sus sexo y descarga su placer en convulsiones rápidas. Chilla como una gata, se despeina, agita la cabeza de un lado a otro y se mancha las manos con un disparo abundante de líquido blancuzco. Desaliñada y deshecha no parece la misma mujer.
Una vez que se recobra, cierra el PC sin despedirse. Se quita los despojos de la lencería y la mete en una bolsa de basura. Incorpora su cuerpo desnudo al uniforme de tirana, cierra el despacho y se marcha a casa.

Al pasar por el vestíbulo de las oficinas saluda mecánicamente al portero de noche. No conoce su nombre, no recordaría su cara, ni sabe que en internet se hace llamar Orión.

segundos fuera!

segundos fuera!

Desde el rincón, la última mirada amable que me quedaba, en la cara de una card-girl pagada por el productor del combate, se pierde en el desconcierto. Es por mi negativa a celebrar los cumpleaños. Es lo que tiene intentar ser consecuente con pautar el tiempo en el día a día. Cero rechazo a la madurez o aun la vejez. Cada jornada conlleva su parte alícuota del negocio.

Quizás después de todo lo que quieres es una card-girl diaria –dice mi amigo imaginario Manu mientras pone a mis pies la escupidera, limpia mi protector dental y me unta la cara con vaselina. Hace ya seis años que rechazo dar pistas para ser homenajeado con presentes intercambiados por dinero y tengo la sospecha que mi rechazo a convenciones sociales de ese tipo no me aleja un ápice de quienes constituyen mi universito social. O si se prefiere, construyo esa pequeña comunidad con enlaces a guiños de complicidad.

Suena la campanilla que insta a comenzar el trigésimo séptimo round y salto con la guardia alta entre felicitaciones armadas de decibelios.

instinto de dominio

instinto de dominio

Mi debilidad por el ensayo El instinto de dominio (en la vida animal y en los orígenes del hombre), de Robert Ardrey (Londres, 1970. Ed. Hispano europea. Título original “Territorial imperative”) es más por las aplicaciones que encuentro a la hora de abordar los “territorios mentales” que por una asunción de sus teorías sociales. En cualquier caso, y sobretodo para aquellos interesados en la etología, una delicia. Ahí va un mínimo extracto:

En la mayoría de las especies territoriales, aunque no en todas, la defensa está está dirigida sólamente contra sus congéneres. En la mayoría de las especies territoriales, aunque no en todas, la hembra es sexualmente indiferente al macho desprovisto de propiedad. En todas las especies territoriales, la posesión de un territorio presta al propietario acrecentada energía. Casi invariablemente el provocador es derrotado, el intruso expulsado.
El hombre es un animal territorial. Actuamos como lo hacemos por razón de nuestro pasado evolutivo (...) y nuestro comportamiento es una marca de nuestra especie.

Y un apunte sobre fundamentos de baloncesto que guardé reza:
La vista controla a nuestro atacante. El rostro refleja la tensión del momento y muestra agresividad para intimidar al contrario y que, en definitiva, comprenda que hay zonas como la línea de fondo que, en palabras del viejo entrenador: “Es sagrada. Es vuestra novia. No os la pisa ni Dios”.

María

María

María lleva en su piel los colores del agua...

les invito a leer el texto completo en luces

memorandum

memorandum

when any of our senses is aroused,
to intensity of pleasure or of pain,
the soul gives itself up to that one sense,
oblivious to all its other powers.

Alighieri, Dante, The Divine Comedy. Vol II PURGATORY. New York, 1981,
Penguin Classics. Translated by Mark Musa.

ellosdicen

ellosdicen

amigo imaginario Manu dice:
hola golfilla
Marla dice:
he estado pensando...
amigo imaginario Manu dice:
joder
amigo imaginario Manu dice:
que fuerte
amigo imaginario Manu dice:
empiezas
amigo imaginario Manu dice:
dime
Marla dice:
tal vez hay demasiada confianza. no sé si es bueno eso... entonces
amigo imaginario Manu dice:
demasiada?
amigo imaginario Manu dice:
DIME
amigo imaginario Manu dice:
Dime
Marla dice:
he decidido
Marla dice:
como sabes muchas cosas de mí, y empiezas a conocerme
Marla dice:
no tengo más remedio
Marla dice:
que matarte
Marla dice:
lo siento
amigo imaginario Manu dice:
espero que lo harás rápido
amigo imaginario Manu dice:
sin sufrimiento innecesario
Marla dice:
no sé no sé
amigo imaginario Manu dice:
dices que te conozco mucho
amigo imaginario Manu dice:
porque te he llamado golfilla?
Marla dice:
touché

Isabel

Isabel

Encerrada en su cuarto, se desprende de la ropa y monta a caballo sobre un almohadón, presionándolo con las rodillas como a los ijares de una bestia

Perla de luces donde encontrareis el texto que inspiró la ilustración. Gracias lu.

Diversificar la cartera vital

Diversificar la cartera vital

Aparentemente planificamos. Estudiamos carreras, postgrados, doctorados; hacemos planes de ahorro, de pensiones, de empresa; reservamos vuelos y hoteles y trazamos las rutas; elaboramos la lista de la compra, decidimos el día, ajustamos presupuesto…
Aparentemente planificamos, y no diré que las actividades que enumeré no pertenezcan a la vida, que no constituyan la vida, no diré esto.

Lo que digo es que nos falta a menudo el plan general.

Y los entendidos (léanme con generosidad) nos hablan de los peligros de construir el edificio de la vida sobre un único pilar; cómo si falla ese pilar se viene abajo el edificio, la vida. Recomiendan repartir nuestro interés, tiempo, energías, entre la familia, la salud, el trabajo, la pareja, las aficiones… Buen consejo que la mayoría parecemos seguir obedeciendo al instinto de supervivencia. Entiendo que en estos casos de vidas aparentemente bien proyectadas la crisis total aparece por acumulación; por la caída simultánea en crisis de los diferentes pilares que nos sustentan. Puede ser la consecuencia inevitable de un planteamiento erróneo (es lo que tiene colocar cargas de dinamita bajo los pies) aunque también pueden darse casualidades, de hecho se dan, y una de esas casualidades puede ser la coincidencia de crisis que afecten a los diferentes puntales de la vida.

Escuchen a los asesores económicos y fiscales; a los consultores de inversiones. Ellos dicen:”No invierta mucho dinero en un número reducido de valores. Diversificar la cartera hace disminuir el riesgo. Valores hoy sólidos pueden no serlo el año que viene.”
Dicen también que la mejor estrategia es invertir un porcentaje elevado en, torno al 50%, en renta fija, valores seguros a largo plazo, una cantidad menor (35% aprox.) en renta media y el 20% restante en alto riesgo.
Dicen más, pero hay que ir con pies de plomo a la hora de aplicar a la vida la estrategia del tiburón con traje diplomático.

P.S. Sí, los porcentajes 50, 35 y 20 suman 105. Eso debería ser la vida, una inversión del 105%.

Desde la oscuridad y la nada, le intuyo, moviéndose, alejándose.

Desde la oscuridad y la nada, le intuyo, moviéndose, alejándose.

1 (DOMINACIÓN DE ÉL)

Llevo un tiempo interminable en esta postura. Él me obliga a permanecer así. Estoy atada. No puedo soltarme. No voy a pedírselo. Porque sé que si me suelta, perderá interés. Necesita dominar la loba incontrolable para despertar y excitar sus emociones. La entrega ahuyenta y fomenta decepciones. La suya.

Tengo hormigueos en los brazos y me duelen las muñecas estranguladas por la cuerda que corta todas las pieles, la boca violada y los pies cicatrizados en su equilibrio imposible. Por orgullo no me muevo de aquÍ. Consumare el sacrificio porque deseo de forma animal estar una vez más en sus brazos.

Siento como se acerca a mi. Sus pasos se aproximan.

FINAL 2 (CONQUISTA DE ELLA)

Llevo un tiempo interminable en esta postura. Nada me obliga a permanecer así. No estoy atada. Puedo soltarme. Pero no voy a hacerlo. Si me suelto, termina el juego. Fingir obligación en mi entrega. Ocultar quereres, renunciar a la ternura del quédate por la que llora la sombra de mis tobillos desgarrados, por el placer de los últimos coletazos de la conquista, rendida. La mía.

Tengo hormigueos en los brazos y me duelen las manos de sujetarlas con fuerza al aire que se derrama en mi espera de carne viva, la boca seca y los pies anestesiados en su vértigo forzado. Por orgullo no me muevo de aquÍ. Consumare la provocación porque deseo de forma animal estar una vez más en sus brazos.

Siento como se acerca a mi. Sus pasos se aproximan .

FINAL 3 (ENTREGA DE ELLA)

Llevo un tiempo interminable esperándole. Descubrió que soy una simple mortal.

Texto de Burma. Gracias B. Eres lo peor ;)

un abrazo

un abrazo

en hélix