poniente
(título cortesía de Mr. Golfo)
(título cortesía de Mr. Golfo)
actualización 011205...........................................................................
88.5kg
5 dias sin fumar. Sorprendentemente esta vez no me está costando esfuerzo.
Alcohol restringido a 2 cervezas/dia
...............................................................................................
Finalmente, tras llegar a 89.2kg, he empezado dieta y deporte (40 minutos para empezar, no está mal). Las previsiones son perder de entrada 9 kilos en tres meses (4, 3 y 2).
Dejo de fumar. Todo va a ser más duro. Comida y tabaco se han turnado últimamente a la hora de hacerme segregar serotonina. Ya veremos qué estimulo nuevo surge.
Me reoriento profesionalmente. Mi ex-suegra solía decir que si ella pasaba por delante de unn escaparate y veía una silla que le gustaba, tardaría una semana o un año, pero aquella puta (sic) silla acabaría en su comedor. Pues yo igual, tardaré más o menos, pero cambiaré de trabajo.
En año y medio tenemos las elecciones municipales. Me presento como alcaldable. En breve tendré que presentar el proyecto.
Mucha determinación, mucha voluntad, efectivamente, pero como dice Wyoming con un tono severamente sobreactuado:"el hombre es voluntad"
27 de Noviembre 2005
(decíamos) Teniendo en cuenta el modus vivendi de Lady Centralita, el “llevarse el trabajo a casa” no era poca amenaza. (/decíamos)
Dadas las circunstancias no me atreví a cuestionar por enésima vez su indumentaria. Vestido de coctel, negro, de tirantes y escote de corazón, con sus medias y tacones de salón ad hoc. Digo yo que para el telemarketing no es imprescindible tal uniforme. “Tienes razón, necesario de verdad sólo son los auriculares con micro”-respondió la última vez. Besé levemente su mejilla (era celosa de sus labios cuando se había aplicado a pincel el red cherry) y salió escoltada por delante de la “refined, oriental, floral fragrante” de su habitual Poeme Perfume by Lancome.
-Brava mujer –dijo Adam.
<!-- @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->
(decíamos) Su risa entrecortada agravó el dramatismo del gesto, diabólico, como si de alguna manera arrancara un contrato beneficioso, o un alma ajena. (/decíamos)
Bárbara no se tomó bien la sorpresa del inquilino-sorpresa.
Que si “Otra vez me pides opinión antes”
Que si “Me da igual cómo sea de importante Mister Importante” (habrán adivinado que mi mujer, ya en su versión proyecto-mujer 1.0, no reparaba en la corrección literaria de sus apreciaciones)
“Por el amor de Dios, Jesús, si sabes que no pongo ni “nacimiento” en navidad para no tener compañía” (no reparaba tampoco, efectivamente, en la corrección estética)
y que
“A ver qué dices cuando yo me traiga el trabajo a casa”
Les explico. Ella no trabajaba en una empresa cuyo teléfono pudieras consultar en las páginas amarillas. Ni falta. Cualquier diario deportivo publicaba cada mañana, bajo una foto minúscula de Sunset Thomas extraída de un fotograma de “Latex”, la siguiente leyenda:
“JOVENCITAS APLICADAS. Te recibimos en nuestro piso de estudiantes y dejamos que nos examines. Todas las asignaturas. Tel. XX XXX XX XX”
Bárbara atendía el teléfono, enganchaba a los clientes y los citaba. Cuando el tipo en cuestión llegaba al piso, mi novia desaparecía y quedaban en el salón las cuatro sudamericanas. Bárbara se llevaba un veinticinco por ciento de la facturación. La “operación cambiazo” rara vez fallaba.
Teniendo en cuenta el modus vivendi de Lady Centralita, el “llevarse el trabajo a casa” no era poca amenaza.
en breve la "foto" del fiestorro-efeméride sin resaca
Actualización: aquí tienen la imagen. Podían haber sido otras, claro está, pero preferí darle continuidad a la anterior, que tenía gusto a preparativo.
Si hubiera empleado las horas de dibujo en una especialidad profesional ahora sería médico o abogado. Dado que creo más en la actitud que el la aptitud, un más que mediano abogado o médico, afirmo. También se pueden dedicar los esfuerzos a otros menesteres, entiéndanme. Esta mañana me desperté con el deseo de poder evitar a Beatriz, mi hija, cualquier angustia, incluso la de una pesadilla que le provocaba sollozos en sueños. Superpoder, digo. He transplantado el almendro. En el cambio ha cedido su lugar de infancia y alguna raiz pero ha ganado ciento sesenta litros de tierra de calidad. Espero que su florecimiento me alivie la mitad del invierno. Sepan que si bajo el ritmo de dibujo, estaré trabajando, y que la capacidad simbólica de fenómenos cotidianos es, en realidad, "nuestra" capacidad.
Lady’s, 2000, video, 6’, Cui Xiuwen (Heilongjiang, China, 1970)
Colección MNAC-CCI, Centro Pompidou, París
Primero el fragmento del texto del catálogo que “explica” el video:
“La joven artista china Cui Xiuwen filma, en un país donde la libertad no ha alcanzado todavía el nivel deseable, a jovencitas que retocan su indumentaria en los lavabos de un club nocturno o un bar moderno de Pekín. Estas jóvenes chinas recuperan un espacio que no es totalmente público ni totalmente privado para convertirlo en un lugar donde comprobar su aspecto, su indumentaria, pero también sus ingresos recientes (ordenando algunos billetes en su bolso o su ropa interior)
Asimismo la artista nos revela una presencia externa, la mujer de la limpieza que, desde su rincón, aporta una mirada ajena y neutra sobre esta generación. Podemos interpretarlo como un análisis de la distancia existente entre dos generaciones, entre la China de antes y la que avanza a grandes pasos hacia el capitalismo mundial. Lady’s no parte de la historia ni de las tradiciones, sino que nos muestra una sociedad en proceso de evolución con sus prácticas y sus transgresiones.”
Christine Van Assche (catálogo)
Y yo digo:1. ¿Filmar con cámara oculta a chicas que se acicalan en el aseo de una discoteca (o similar) es propio de un país donde la libertad haya alcanzado el nivel deseable? Porque eso es el video de la artista ¿Es lícito en España? ¿En los EE.UU.? ¿En Holanda, quizás? Me temo que no.
2. ¿Las jóvenes “recuperan” un espacio? ¿Tienen un papel voluntario las chicas? Me temo que no.
3. “Ordenando algunos billetes en su bolso”. Bien, lo que estas chicas parecen hacer es guardar una paga. Y no sólo se acicalan y se visten. No. Algunas salen del váter con las bragas a la altura de las rodillas y se las suben ante el espejo, en compañía de otras jóvenes, otras ensayan levemente un baile, y una en concreto declara que lo hace (lo que sea) porque su familia no tiene dinero. Me aventuro a decir que son strippers, putas, o ambas cosas. Ninguna consideración moral al respecto, otra cosa es que se nos obvie.
4. ¿Alguien que haya ido al lavabo de una discoteca interpreta a la señora de la limpieza como “una presencia externa”? Yo he estado en lavabos de discoteca donde la señora de la limpieza se marcaba un slalom gigante con la fregona por entre los asistentes. A nadie se le cortó el chorrito ante el urinario. La señora era (mal que me pese) una parte más del mobiliario.
5. “Lady’s no parte de la historia ni de las tradiciones, sino que nos muestra una sociedad en proceso de evolución con sus prácticas y sus transgresiones.” La frase tiene “buena música”, suena bien, pero nada más. Lady’s muestra lo que muestra, interesante y morboso para cualquiera que tenga un mínimo sentido voyeur, especialmente para los hombres, no tanto por ser mujeres el “sujeto” del video , como por desvelar el misterio de una situación de común vetada.
Pueden ver el video en la exposición
Tiempos de vídeo. 1965-2005
Colección Noveaux Médias del Centre Pompidou con la participación de la Colección de Arte Contemporáneo Fundació "La Caixa"
En CaixaForum, Barcelona, del 28 de Septiembre de 2005 al 8 de Enero de 2006
(decíamos) Me sorprendió aquella violación de las mínimas normas de cortesía y urbanidad. (/decíamos)
Lady Comisaria se acercó ligeramente arrastrada del brazo izquierdo por el artista. Un admirador, un estudiante, un periodista o un crítico, vaya usted a saber, abordó a la pareja y fue apartado con una lánguida extensión de un brazo rematado por una copa de tulipa. El cava saltó a la camisa del invasor.
-Adam, Jesús no sólo vigila la instalación, también es mi asistente, seguro que estará encantado de ayudarle en lo que precise.
-Gracias, déjenos a solas, por favor, necesito comentar con Jesús un asunto de vital importancia.
Lady comisaria se separó manteniendo los ojos más abiertos que de costumbre y desapareció de mi interés, de mi vista, quiero decir.
La gran novedad de aquel dia fue que Don Vigilante-con-cara-de-susto había dado en el clavo, una casualidad como otra cualquiera determinante a la postre para mi vida, un Macguffin en toda regla. Una cuadrilla de operarios especializados en reformas de oficinas habían trabajado durante dos semanas forrando el interior de la sala de exposiciones de placas de yeso de 10 milímetros de espesor y habían masillado, lijado y pintado hasta dejarla aparentemente igual, cinco metros cúbicos más pequeña de facto. La estancia se había contraído, el hombre se expandía. No cualquier hombre.
-Pero, hombre, ya hablaremos de eso, lo que yo quería preguntarle es dónde vive Ud.
-A cuarenta kilómetros de Barcelona, en la costa.
-Ahá, bien, bien, -se tomaba su tiempo. Oiga y Ud., señor... ¿Bordas?
-Jesús.
-Señor Jesús -corrigió.
-Jesús. Sin "señor" -apunté
-Bien, Jesús, me preguntaba si Ud. podría, ajojarne en su casa. Sólo por unos días, claro está.
¡No te jode! Eso pensé: ¡No te jode! Sin embargo lo que dije, lo que arrojé sobre sus manos que parecían esperar la caída del árbol de una fruta madura fue un "sí, claro, siempre que no le importe vivir en una pocilga". Recogió los dedos convirtiendo sus manos abiertas en puños. Su risa entrecortada agravó el dramatismo del gesto, diabólico, como si de alguna manera arrancara un contrato beneficioso, o un alma ajena.
SEGUNDA PARTE. ADAM X Y YO (De nuestro encuentro hasta su muerte)
La expansión del hombre. En 1995 Adam X ya era considerado unánimemente por la crítica internacional el más grande artista contemporáneo. Teniendo en cuenta que estaba vivo y era relativamente joven aquello era una extraordinaria “consideración”. Vino a Barcelona a dirigir al equipo que montó la instalación “Contracción”. Yo trabajaba como becario en el departamento de escultura de la Facultad de Bellas Artes a tiempo parcial. Complementaba mis testimoniales ingresos con los trabajos más dispares: repartidor de pizzas, camarero en pubs nocturnos... y vigilante de exposiciones de Arte. La Doctora Maria Castell estrenaba condición de "comisaria". Como becario a su cargo participé en la elaboración del catálogo. Oh, nada que tuviera un mínimo interés: reclamar los textos a los críticos de turno, encargar las traducciones, gestionar los derechos intelectuales, hacer el seguimiento del timming de la imprenta… Cualquiera de esos trabajos por los cuales nadie puede realizarse. Por supuesto, mi nombre no aparecía en los créditos. El premio que recibí a cambio de tal servilismo fue un contrato eventual de vigilante. Ni siquiera de guía… cinco horas diarias de martes a domingo de pie en una esquina de la sala velando por la integridad de la obra del absoluto gurú del Arte contemporáneo. A priori nada extraordinario. Sin embargo aquello cambiaría mi vida.
-Hey, muchacho ¿Y a ti?
-¿Perdone?
-Dame tu opinión.
Aquellas fueron las primeras frases que intercambiamos, sin duda un extraño comienzo para una amistad. La sala estaba a rebosar de políticos, especialistas en arte contemporáneo y periodistas. La mayoría comentaban “La No-Instalación” de Adam X.
Uno: La instalación consistía en ver la sala vacía, algo bastante insólito en el museo.
Dos: La instalación era el público.
Tres: “Contracción” no titulaba una instalación, sino una performance. Adam X se reía de la intelligentsia del mundo del arte contemporáneo y criticaba el crédito que había conseguido el arte-absurdo.
Cuatro: Directamente y con indignación abundaba la hipótesis del “esto es una tomaura de pelo”
Cinco: el perseverante “explíquenos, Sr. Adam”.
Evidentemente el Sr. Adam X. no se explicaba. Se dedicaba a beber cava.
Inventé una respuesta que no me hiciera parecer un completo patán:
-Se llama Contracción, pero tengo la sensación de expandirme en esta sala.
Inmediatamente tuve la certeza de haber fracasado. Oh, Superartista no me contestó. Superartista fue directamente a interrumpir la conversación que Lady Comisaria mantenía con Mister Alcalde y me señaló con el dedo. Me sorprendió aquella violación de las mínimas normas de cortesía y urbanidad.
"Soy Andrea. Fui militante de la J.P. Estuve secuestrada en 1978. Estuve en "El Banco", Puente 12 y Garricheli (Gabricheli?), en cautiverio. Fui torturada y liberada después de 45 dias.
Si mal no recuerdo
Si mal no recuerdo (voz en off de G.T. apuntando mayor énfasis)
Si mal no recuerdo
Si mal no recuerdo
Si mal no recuerdo
Nunca me voy a olvidar (voz en off de G.T. apuntando)
Nunca
Nunca me voy a olvidar
Recuerdo que (voz en off de G.T. apuntando)
Recuerdo
Recuerdo que
He olvidado muchas cosas hasta la fecha que me secuestraron
(...)"
Así comienza el video GRANADA, de Graciela Taquini, quien ha pasado unos dias en casa tras ser invitada por el 18º Festival Instants Video Nomades, Gallerye La Compagnie en Marsella con sus videos GRANADA y RESONANCIA. Ha sido una experiencia gratificante.
SOBRE GRANADA
“GRANADA es la puesta en escena del testimonio de una sobreviviente al secuestro y tortura sufrido durante la dictadura militar argentina de los años 70. Pero es también, y principalmente, la puesta en escena de la puesta en escena en tanto encierro y sometimiento. El actor es el encarcelado y el director el carcelero, el que dicta la forma y las palabras a decir. Y es en esta repetición, en la obsesión, de quien, insatisfecho, ordena una y otra vez, y de quien cada vez debe obedecer, que el video de Graciela Taquini se convierte en una reflexión sobre la libertad y la sujeción, sobre el querer alcanzar la realidad y quedarse en la mera representación. La obstinación encuentra siempre el mismo obstáculo en su camino a la perfección, obstáculo que no es sino ese otro que no hace nunca exactamente lo que quiere el YO.
En esta imposibilidad de superar la repetición, de aceptar al otro como diferencia, GRANADA es también, y al mismo tiempo, un discurso sobre la actitud intolerante y totalitaria de pretender instaurar un Orden definitivo, una tierra soñada, como dice la canción, en la que sea posible alcanzar la plenitud. Y tal vez, una invitación a reconocer el carácter precario de la realidad, y a sobrellevar la decepción con los poderes catárticos del arte.”
Pablo Orlando (en el tríptico de la exposición)
Me contó Grabriela cómo el video era en un principio sólo la materia prima para elaborar la video instalación (que funciona también como proyección monocanal) RESONANCIA. Alguien le comentó, y ella supo ver y decidir, que en el “crudo” había una pieza con entidad propia. Efectivamente, oir cómo Grabriela dirige y corrije a Andrea Fasari quien interpreta su propio testimonio introduce un quantum de ficción que induce a reflexionar. El plano cerrado sobre el rostro de la víctima no muestra, sin embargo, resistencia a la verdad “extraña” que supone reinterpretarse. Son seis minutos de video que recomiendo no perderse.
Al menos en Barcelona, podrán verlo en la Mediateca de la Fundació la Caixa (http://www.mediatecaonline.net/mediatecaonline/jsp/index.jsp), quien ha adquirido ambas obras aquí referidas.
Graciela Taquini es historiadora del arte, artista y comisaria de video arte y nuevas tecnologías, así como asesora y realizadora de televisión en Buenos Aires.
(decíamos) Esas cosas. Decido escribirlas. Las preguntas, no las directrices. (/decíamos)
Cuando acabé mis anotaciones no era hora de dormir, ni de acordarse de Lady Predictor. Y no pude dormir ni dejar de pensarla. Sorprendente, no tanto lo primero como lo segundo, no tanto por ella como, dadas las circunstancias, que fueran concretamente sus bragas en lo que yo estaba "erre que te erre". Ligaba ocurrencias dispares, como relacionadas mediante fallos neuronales, o acorde con el normal funcionamiento de la duermevela.
La primera vez Olga tapaba su conejito con unas braguitas de algodón blanco. El mundo de la moda es cíclico y cada vez más anda en revolución contínua y en regresiones a tendencias pasadas en lo que muchos saben ver crisis creativa de los diseñadores. ¿Se acuerdan de los pantalones de campana? En cualquier momento volverán. Ya han habido tentativas tímidas, pero volverán a lo grande. Todo vuelve. Pero los tangas, esas prendas de lencería con las que un prestidigitador ambicioso jamás inventaría un número de desaparición, no volverán. Cuando de puro hartazgo sean sustituídas por las tipo biquini o los culotes y el algodón diga "aquí estoy yo, que nunca me fui del todo", Dupont podrá invertir en plantas de reciclaje para sus patentes de lycras, nylons y viscosas. Sé que mi declaración no se sostiene, es más, cómo decirlo, un deseo.
Cuando vi por primera vez "Alien, el octavo pasajero" ya me quedé fascinado por el estriptís encubierto de Sigouney Weaver en su papel de Ripley, casi al final de la película. Se acuerdan. Braguitas blancas de algodón vs. el monstruo de sangre ácida. Hoy encuentran en Google multitud de páginas que hablan de esa secuencia. De nuevo, una de esas ideas de las que me consideraba orgulloso descubridor, tras un mínimo examen, aparece sucia, cubierta de roña y babas ajenas. Aquella primera vez le expliqué mi debilidad a Olga, y cada vez que nos hemos reencontrado en su casa tras una discusión me ha recibido vestida con... ya saben. Amanece.
-----Mensaje original-----
De: derive-bounces@hollyroot.org [mailto:derive-bounces@hollyroot.org] En
nombre de ptqk
Enviado el: viernes, 04 de noviembre de 2005 9:58
Para: Derive
Asunto: [derive] Accion frente a la SGAE (Compartir es bueno)
Accion frente a la SGAE (Compartir es bueno)
El dia 7 de noviembre a las 11:00 de la mañana miembros del colectivo
Metabolik BioHacklab, nos presentaremos frente a la sede de la SGAE en
Bilbao(Gran Via, 29) para descargar una cancion "get on your knees" de
Teddy Bautista(Presidente de la SGAE) y protegida por las leyes de
propiedad intelectual.
Esta accion la hemos puesto en conocimiento de la Policia
Nacional(Delitos Telematicos Nacionales), de la Fiscalia de Bilbao y de
la propia SGAE mediante burofaxes enviados el dia 2 de noviembre.
Mediante esta accion pretendemos constatar que usar redes P2P para
compartir cultura no supone ningun delito contra lo que se esta
difundiendo por los medios de comunicacion y por diversas
administraciones publicas.
Los motivos por los cuales creemos que compartir cultura mediante estos
y otros medios es LEGAL y LEGITIMO los expondremos en una rueda de
prensa que daremos el mismo dia y a la misma hora que la accion.
un saludo
Metabolik BioHacklab
gracias Laura (pueden visitar "el transmisor" de Laura Baigorri en el apartado "arte" de los enlaces)
Bandera, Magda, Haciendo aguas, Barcelona, 2000, Editorial Plaza & Janés, S.A.
“El frío hace temblar a las personas y el calor a las cosas. Pero aquel mediodía de julio, Fredrik Andersson no se sentía demasiado humano y tiritaba como el vapor que, mareado, se asomaba a la chimenea del ferry rumbo a Córcega”
Me puede la belleza, a mi y a mis posiciones iniciales. Seguí leyendo y me adentré para mi grata sorpresa en historias explicadas desde el yo. O los “yoes”, porque sólo se puede escribir así, y además queda perfectamente justificado cuando entendemos que hay personajes que no son menos que caras del narrador, una estrategia del “salirse de una misma”: (p.92) “Allí la atendió una señora que parecía tan cansada como las colchas de sus camas”.
Haciendo aguas se lee de un tirón, de dos, si como en mi caso, Uds. prefieren dejarse unas páginas para el día siguiente. Uds. encontrarán puntos de anclaje y plataformas de impulso. Llámenme pejiguero, pero hay detalles de escritura sublimes que si están bien medidos, me arrebatan: (p.46) “Su novio, el eterno novio de mi madre, es profesor de latín, muy inteligente, demasiado para poder quererlo”.
Un viaje tiene componentes de huída ( p.75 “Estoy en Cerdeña, en el culo del mundo, en una tierra que me recuerda demasiado al lugar del que vengo huyendo”), de tránsito y de advenimiento, mentales, de estrategia vital. Y por supuesto paisajes, gentes y costumbres, encuentros, desencuentros y despedidas.
Lean, lean esto:
(p.78) (…) “Pero para que te hagas una idea, lo salvaje de estas tierras es que te hacen creer que las has domesticado, pero luego apenas si les arrancas nada, exactamente como nos pasa a nosotros.
Me gustaría verte y contarte todo esto en persona, pero por ahora no pienso ir a Villanueva. No voy a hacerlo en una buena temporada, a no ser que me invites a tu boda. Te casarás, estoy segura de que te casarás cualquier días de éstos, y montarás la filmoteca que querías abrir. La semana pasada estuve en un cine de pueblo y por supuesto también me acordé de ti. Ya ves, puedes hincharte como un sapo, no he hecho otra cosa que pensar en ti desde que me monté en el primer autobús sardo y vi un cartelito que decía “VIETATO PARLARE CON EL AUTISTA” (PROHIBÍDO HABLAR CON EL CONDUCTOR). Me dolió recordar todas las veces en que te llamé “autista” injustamente. Tú nunca me has llamado “trepa” ni “calientapollas”, y en eso me he convertido. Carlitos, pero no voy a dejar que nadie me lo diga a la cara.
Sé exactamente lo que soy, pero también sé que no le voy a poner remedio.”
Fragmentos así son los únicos esperados por mi en un relato de viajes (o de “no viajes”) que valga la pena.
Tentado estuve, en un arranque de egoísmo mediocre, de no recomendarles “Haciendo aguas”, pero, que quieren que les diga, lo asimilado ya me pertenece y además no soy tan mal tipo.
Gracia Magda
P.S. El enlace del blog de Magda Bandera lo tienen en en la sección ad hoc de ellosnoexisten.
En Ellos no existen, la novela, cité a Jeffrey Dahmer, Ted Bundy, Albert de Salvo o David Berkowitz, tristemente recordados como los criminales más peligrosos y crueles de la historia policial de los EE.UU. Escribí esto:
Si tienes la oportunidad y el valor suficiente de estudiar la documentación de los archivos criminales referentes a esos monstruos verás qué es violencia. Las fotos de las performances de los accionistas vieneses de los sesenta te parecerán postales de navidad de UNICEF.
Debo reconocer que en su momento no conocía la obra de los Accionistas Vieneses más que por los libros de historia del arte contemporáneo.
La exposición (Günter Brus) Quietud nerviosa en el horizonte, no deja de ser el aroma que queda impregnado en el envoltorio de un sucedáneo, pero aún con todo, logra encogerle a uno el ceño, el estómago y aun el escroto.
Falta a mi parecer una mayor contextualización de el artista presentado. Un análisis sincrónico debería contar con los otros miembros del movimiento bautizado con Accionismo vienés, digo: Otto Mühl, Rudolf Schwarzkogler y Herman Nitsch. Diacrónicamente se da mal por supuesto que el visitante conoce bien el happening, la performance, fluxus y el body art, incluso, la influencia en artistas españoles que, como Jordi Benito, en estos dias son objeto de una retrospectiva en el MNARS.
Encontrarán en el MACBA pinturas informales de principios de los sesenta y –atentos fetichistas- restos del proceso de las performances como producto final enlatado y listo para el consumo; originales de art-zines underground centrados obsesivamente en el sadismo y en todo tipo de perversiones sexuales y sensuales, partituras gráficas, videos hipnóticos de las acciones y guiones de las mismas (para quienes anden tentados de utilizar la etiquetadora de improvisaciones), las instantáneas que vemos reproducidas en los libros de historia del Arte, y otras menos recurrentes pero que evidencian la fotogenia y expresividad de las acciones de Günter Brus. También encontrarán, grabados y pinturas de ese terrirorio sin edad que ha parecido quedar entre la catarsis mediante la automutilación y el advenimiento de la muerte por causas naturales.
(decíamos)New Order dando por culo.(/decíamos)
Me entró un escalofrío. Sólo pensaba en llegar a la cama y meter la cabeza bajo las sábanas. Es mi cura contra las situaciones de desconexión con el mundo en las que lo único templado que podemos respirar es el propio aliento.
Desconexión
Templado
CO2
El haiku del ahogo.
La lámpara del comedor iluminaba una nota de Bárbara: “He recogido tu manuscrito. Lo tienes en tu habitación. También he tirado la botella. Saca a las chicas. Buenas noches.”
“Las chicas” son las dos hembras de pastor alemán que me observan desde el sofá.
Son las cuatro de la madrugada. Bárbara y yo nos hemos encontrado en el dormitorio de los niños. Estamos inmersos en el adiestramiento de Adrián. Intentamos que controle definitivamente sus esfínteres. Si el niño es capaz de interrumpir el sueño para pedir ir al baño es recompensado yendo a dormir a la cama de su madre. Yo ya no puedo volver a la mía. Un montón de preguntas bloqueaban las directrices de Bárbara.
Apaga la luz
Pásame un kleenex
Comprueba que el mayor esté tapado
Esas cosas. Decido escribirlas. Las preguntas, no las directrices.
(decíamos) Rechazó el blister de diazepan. (/decíamos).
Los chicos de la policía seguían velando. Habían apagado las luces del coche patrulla pero el entrecortado y característico ronco gorjeo de la emisora les delataba. Conecté el teléfono y recibí varios mensajes. Se podían clasificar, caso de utilizar cualquier sistema mnemotécnico, como “encargos”. Tres me pedían un texto a propósito del difunto y el cuarto… el cuarto era de Olga, ya saben, el “chochete de cortesía”. Me hacía la lista de la compra, un encargo extraño:
Si te pasas por aquí tráeme un test de embarazo, una botella de cava y otra de ginebra (percha tengo)
¡La madre que la parió! Repetí esto último varias veces hasta que encontré la expresión “Factor Oz”. “El haiku del Factor Oz”, me dije, como titulando. El Factor Oz, esto no tienen por qué saberlo, es un estado transitorio de alteración de conciencia por el que pasa gente que dice haber ciertas experiencias ufológicas.
Estaba cansado, necesitaba que acabara definitivamente el dia, la posibilidad de “algo peor”, y no necesitaba para nada compartir una supuesta paternidad con el novio oficial de Olga. Hay coincidencias que son como armas de fuego, que las carga el diablo y se le disparan a los tontos. Aquella noche, al poner la radio de mi coche sonaba Bizarre Love Triangle.
That if I hurt someone else
Then I'll never see just what we're meant to be
(decíamos) Político, abogado y pedante cabrón. Así es nuestro gobernante.(/decíamos)
-Sí, supongo que estoy lleno de prejuicios –improvisé con los dedos cruzados y la esperanza de perderlo de vista.
-¿No te parece extraño que no nos dejen darle el último adiós?
-¿A qué te refieres?
-Bueno, el Sr. Adam está de cuerpo presente. Normalmente en todos los velatorios puedes…
-Entiendo. De todos modos la necrofilia no es lo mío.
Fue definitivo, se disculpó con un displicente “tengo que saludar a alguien” y se dirigió a la puerta.
Llegó más y más gente. Me senté sobre una piedra artificial en la que caía una agradable luz y saqué el cuaderno:
“Muchos de los que están aquí consideran esto una última performance más, la última de Adam. Un par de ellos se jactan de conocer la voluntad del artista de no ser velado tras su muerte y un corrillo de emperifolladas y sus respectivos consortes asienten. La conclusión a la que han llegado al alimón es que el gran artista no podía negar a sus amigos una despedida. Eso van diciendo: “a-mi-gos”. Palmarla es una gran cosa para crear lazos afectivos, a quien le interese, digo, a quien le interese “crear lazos”, no “morirse”. Casi me han convencido. Adela G.R., “la comisaria”, sostiene la antítesis. Culpa a Raimond Baumgarten de ignorar las órdenes de Adam, vete tú a saber por qué ocultos motivos. Andan errados. De medio a medio. Que yo esté aquí pasando desapercibido, tomando buena nota de todo cuanto sucede, pasando lista, es una de las voluntades de Adam en vida. De alguna manera todo este circo debe ser una antesala de la verdadera performance que acontecerá mañana. Por algo mi querido amigo hablaba del “gran fin de fiesta”. Una vida que merezca ese nombre, vida, debe llegar a su fin como un gran fin de fiesta”. Ocasiones habrá de explicar cómo él gustaba de acabar las fiestas que daba.
Antes de irme busqué a Raimond. Le dije que pasaría al día siguiente para que me diera una copia del acta de defunción y otra de la grabación de las cámaras de seguridad del jardín. También le deseé una noche corta. Rechazó el blister de diazepan.
Tuve que caminar unos cincuenta metros desde mi coche hasta la casa de Adam. Normalmente puedo aparcar en la puerta porque no hay decenas de berlinas de gama alta esperando a que sus dueños cumplan con el trámite burocrático del pésame.
Cola en el supermercado,
cola en la gasolinera,
cola de condolencias.
Interrumpí el improvisado poema haiku cuando alcancé a las primeras almas con las que intercambié un “buenas noches”. Eran los dos policías locales que montaban guardia junto a la furgoneta. Las luces de posición blancas y azules creaban una atmósfera romántica ante la entrada de Adamxlandia. Romántica o de pub after hours, según se mire. El jardín que se interpone entre la verja exterior y la casa evocaba un ambiente de verbena. Las luces del suelo y las de la piscina estaban encendidas. Había repartidas cuatro mesas vestidas de gala con manteles de hilo y atiborradas de botellas y copas de cava, pastas saladas y fruta; y termos con café, té y leche. Unas cuarenta personas conversaban plácidamente. Sólo el tono de voz moderado marcaba la diferencia con cualquier inauguración de una exposición o el refrigerio que cierra una conferencia. Un tanto desorientado busqué a alguien conocido. En seguida reconocí a M.M.G, nuestro alcalde. Estuve muy tentado de saludarle pero hablaba con un par de cuarentonas potentes de esas que, a la legua adivinas, pueden joderte la digestión. Apareció Raimond, el presidente de la Adam X Reseach Foundation y secretario personal del fallecido. Estrechamos las manos y nuestra abnegación. En estos casos es fácil decir algo inapropiado. Eso fue exactamente lo que ocurrió.
-Tienes un aspecto horrible.
-Lo sé.
-¿Cómo ha sido?
-Lo encontré en su sillón, como dormido.
Empezó a balbucear y parecía que no podría contener las lágrimas. Fue sorprendente. Raimond es, sobre todo,
frío. Después de todo, aparte de dirigir la fundación y actuar como secretario personal, también era el novio fijo de Adam -pensé. Se giró y casi se mete en el escote de una Barbie-de-luto+todos sus complementos originales. Alguien me agarró del brazo. Mierda.
-Lo siento, Jesús. Un momento duro ¿Eh?
-¡Alcalde! Oh, sí. Todos lo sentimos, supongo.
-¿Lo dudas?
-Siempre he dudado que un burgués bienpensante de derechas lamente la pérdida de un intelectual.
-Amigo, no criminalizar la ideología, ese es un principio ontológico recogido en el código penal.
Político, abogado y pedante cabrón. Así es nuestro gobernante.
Tras una primera investigación que confirmó como ciertos alguno datos desconocidos por mi, acepté el encargo. Mi siguiente libro, pues, iba a ser un ensayo biográfico, alejándome por completo de la novela y sin dar la ocasión de machacarme al crítico de turno. Ya saben: “Bordas vuelve una vez más a la carga con una historia que desde el primer capítulo bebe de su estilo consolidado y, por tanto, carente de riesgo alguno: sexo, lenguaje soez, la muerte del principal actor secundario y los inevitables tintes autobiográficos de la narración en primera persona. Toda una declaración de principios que además de no engañar a nadie dejará satisfechos tanto a sus incondicionales como a aquellos lectores que busquen un mero entretenimiento.”
A las cinco y media de la tarde me despertó el timbre de la entrada. Eran Bárbara, mis hijos y los reproches. Los reproches: “Que cuantas veces tengo que decirte que no cierres la puerta con llave que después no podemos entrar. ¡Vaya! ¡Cómo tienes la casa! Ya veo: estás borracho. A mi no me engañas: te lo veo en los ojos”.
Le contesté que lo veía en mis ojos porque yo no llevaba gafas de sol.
-También lo veo en el güisqui que te has bebido -señaló la botella vacía y tumbada sobre el manuscrito esparcido sobre el parquet.
Me justifiqué con la magnífica jugada de distracción que me ofrecían los acontecimientos: -Ha muerto Adam.
-Cielos, eso es terrible ¿Cómo ha sido?
-Ha dejado de respirar, el corazón le ha dejado de latir y su cerebro no emite señales eléctricas –dije mientras subía las escaleras camino del lavabo.
-¿Tienes que ser tan cabrón?
Esto lo dijo gritando, con los brazos en jarras en actitud de desafío.
-Déjame. Con una que me grite al día tengo más que suficiente.
-¿Qué quieres decir? –exigió.
Mierda-mierda-mierda. Esos comentarios son los que deben quedarse en mero pensamiento.
-Déjalo. Me duele la cabeza. Oh, lo siento, olvidé que esa excusa te pertenece.
-Mira que llegas a ser cabrón. Si te duele, tómate una aspirina pero no la pagues conmigo.
-Te recuerdo que cuando te duele a ti yo me hago una paja y no pago mi frustración con nadie.
-Pero qué cabrón llegas a ser.
Así podíamos haber estado una hora. Afortunadamente los niños exigieron la merienda y yo pude finalmente encerrarme en el lavabo. En media hora, y tras la gincana para sortear a mis hijos conectados a la consola de videojuegos, salía de mi casa vestido con el traje de los funerales y un dolor de cabeza top ten.
me refiero a un trabajo remunerado, del otro tengo para varias vidas.