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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005.

01/07/2005

el cuchillo de Marcel (I)

edge.jpgLes dije que les hablaría de el cuchillo de Marcel.
En 1996 una de mis compañeras de piso invitó a pasar unos días en España a Marcel, un amigo suyo suizo, excelente cocinero y chico guapo a rabiar para más señas. Era una costumbre no escrita que los diferentes invitados que pasaban por la “casa de artistas” dejasen en la misma una “prenda”. Marcel nos obsequió elaborando la cena de su propia fiesta de despedida. Compró un buen cuchillo de cocina para la ocasión y aquel fue el rastro físico que dejó en el hogar de “la familia”. Aquellos días yo andaba atareado con mi trabajo final de “antropología cultural” y Julianne tuvo a bien traducir del alemán unas páginas que necesitaba del libro de Karin Thomas Bis heute: Stilgeschichte der bilbenden Kunst im 20. Jahrhundert. En la versión española el texto reza así:
(p.312) En su apariencia exterior las mitologías individuales sin embargo son comprensibles y limitables por otras tendencias de la vanguardia a causa de su representación de concentrada intensidad de la vivencia que no se orienta predominantemente por criterios formales sino por la identidad sensible de la intención y la expresión artística: Las mitologías individuales, entre los que la Documenta V engloba a artistas como Paul Thek, Christian Boltanski y Etienne Martin así como a la sala de visitantes de Beuys para la democracia y a las visualizaciones de Byars, tienen en común un espacio intelectual propio, en el que cada uno coloca aquellas marcas y señales que determinan su mundo (Szeemann). La mitología individual manifiesta una conciencia de individualidad renovada y experimentada dentro de la sociedad.
Dentro de su mundo pictórico, la mitología individual representa la búsqueda de una Arcadia perdida, que mediante la inmersión en el inconsciente y el ejercicio de la meditación pretende volverse a descubrir. A ello se añade una nueva mística simbólica que se confiere a los objetos representados en el sentido de un simbolismo mágico

Thomas, Karin, Hasta hoy, Estilos de las artes plásticas en el siglo XX, Barcelona, 1988, Ediciones del Serbal
El trabajo, que tuve que exponer públicamente, llevaba por título: "El cuchillo de Marcel, de vueltas con el mythos tras el post-estructuralismo”.

Continuará (sigan atentos a su pantalla)
01/07/2005 01:04 #. Tema: estrategias vitales No hay comentarios. Comentar.

05/07/2005

el cuchillo de marcel (II)

dormint.jpg¿Les suena algo llamado la navaja de Occam?
Guillermo de Occam ¿Les suena?
No sale en la prensa amarilla
Ni en dónde estás corazón
Ni en salsa rosa
Guillermo de Occam vivió en el siglo XIV.
Esa navaja, la navaja de Occam, digo, es una idea, un principio de economía. Economía en el sentido de simplicidad.
Como "economía de medios", o algo así.
La idea separaba a la ciencia de la teología e inició el camino de una filosofía libre y abierta a la razón.
A Occam no lo quemó la Inquisición. Guillermo de Occam era un monje franciscano.
“La navaja de Occam" es un principio filosófico que defiende que de entre dos explicaciones válidas para un mismo fenómeno, la más simple es la correcta.
La idea original tal y como la formuló el monje dice así: Entia non sunt multiplicanda sine necesitate.
Bueno, si dejamos a un lado la teoría, lo más interesante de mi tesina de antropología es que se convertía en un trabajo de campo sobre la creación de un mito a finales del segundo milenio en Occidente.
Bien, si "La navaja de Occam" es un axioma filosófico y un método de ciencia, "El cuchillo de Marcel" es-otra-cosa. Es la puta antítesis de la navaja de Occam. No es estrictamente un amuleto, aunque bien podría serlo. Y podría por ser un objeto portátil al que se atribuye alguna virtud sobrenatural para alejar algún daño o peligro, o para propiciar algo. Ya sabes...un amuleto. En este caso para propiciar algo. En esto no sería muy diferente de los objetos menudos de los pueblos de la antigüedad y que usan todavía los aborígenes que viven en su hábitat natural o en reservas.
El cuchillo no es un amuleto porque siempre hay una conciencia de la artificialidad. No hay una superstición a pies juntillas de sus poderes sobrenaturales. No es estrictamente un amuleto.
Podría ser perfectamente un catalizador.
El trabajo incluía un anexo con diferente documentación que demostraba cómo se estaba gestando un falso mito con ritual incluído. Dieciseis personas presentaban pruebas de haber utilizado un cuchillo que habían bautizado con el nombre de "el cuchillo de Marcel". Yo inicié a cuatro de ellas. Tres de estas personas iniciaron a su vez a diez de las cuales a ocho yo no conocía de nada. A su vez dos de estos diez iniciaron a dos en lo que ya era la cuarta generación. Todo ello en tan sólo cuatro meses. Todas esas personas conocían unas pocas reglas básicas como que debían informar al nuevo a qué generación correspondían y que debían enviar algún testimonio o mejor una prueba de su pertenencia a mi apartado de correos. Hasta hoy tengo contabilizadas mil ciento nueve personas en nueve generaciones, que se dice rápido. Las que habrá que no tenga controladas

Yo había acabado mi exposición pública dirigiéndome a las treintaipico personas que había en clase con un: "Vosotros podeis pertenecer a la segunda generación"."
05/07/2005 00:24 #. Tema: estrategias vitales Hay 1 comentario.

el cuchillo de marcel (III y final)

watcher.jpgAquel mismo 1996 empecé a recibir en mi dirección del apartado de correos las primeras cartas relacionadas con el "Proyecto Cuchillo de Marcel". Primero una de tarde en tarde, después tantas que no podía contestar a todas y me veía obligado a discriminar las respuestas.
Las traducciónes "Marcel´s knife project", "couteau de Marcel", "Marcel´s Messer" ni siquiera son mías.
En 1998 había cuatro páginas web en internet que hablaban del cuchillo de Marcel.
En 1999 veinticuatro.
En el 2000 setenta y tres.
En 2002 pasado cualquier motor de búsqueda podía encontrar más de trescientas respuestas a la entrada Marcel+cuchillo+knife.
Otra opción de búsqueda es Marcel+blade.
Dejé de contestar a los envíos que me llegaban vía correo porque me enteré que en algunos círculos se había creado un mercado de fetiches relacionados con el proyecto y donde mis cartas empezaban a cotizarse. Había cierto timadorcillo que incluso expedía un certificado de autenticidad “para evitar los fraudes". Y es que aparecieron falsificaciones. Algunas de ellas muy burdas escritas en perfecta jerga neoyorquina y en "spanglish". Las más elaboradas imitan mi caligrafía y los sobres llevan sellos españoles y están franqueadas en Madrid. Las hacía un mejicano que las enviaba en paquetes a Madrid a algún amigo que las devolvía una a una con su sobre y su sello. Yo mismo me he sentido tentado de empezar una colección de documentos en los que se falsifica mi identidad
Hay también varias personas que se hacen pasar por mi y mantienen correspondencia con "acólitos" de una nueva, pequeña y emergente secta. El más famoso utiliza el nick de knifegrinder (afilador)
En Octubre de 2004 se celebró en Francia la primera Tenida de la Orden del cuchillo de Marcel, una logia de la que no se conocen los objetivos, pero que velaron por la exclusividad y el buen nombre de “la institución”. Así lo llamaban, pero con mayúsculas: LA INSTITUCIÓN. Lo cierto es que acabaron con toda actividad no-oficial. Y me atrevo a publicar esto porque el año pasado el cuchillo se les fue de las manos y hubo una víctima. Y la gendarmería actuó. Y porque hace gracia cuando una artista te manda un video de una performance que hizo en Nueva York con el cuchillo, o cuando alguien te explica que ha convertido a su cuchillo en juguete sexual, o cuando ves en Internet algún foro dedicado al tema. Pero no hace nada de gracia recibir de alguien “su última carta” (sic) explicando que cuando la estuvieras leyendo ya se habría cortado las venas.
Así que ya saben: si Uds. quieren pueden pertenecer a la segunda generación, pero manténganme informados.
05/07/2005 19:38 #. Tema: estrategias vitales No hay comentarios. Comentar.

07/07/2005

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london775.jpgin black
07/07/2005 18:37 #. Tema: identidad Hay 3 comentarios.

10/07/2005

El vagabundo de la muerte (por x.pibernat)

rata.jpgMi padre siempre decía que la vida sin misterios no merecía ser vivida, por ello siempre andaba manejando alguno. Tenía una carpeta con más de trescientas hojas con dos apartados: “misterios por resolver” y “misterios resueltos”, con un índice, siempre provisional, de los mismos. Mi padre elegía algún misterio y lo escrutaba desde todas las ópticas posibles hasta llegar a alguna conclusión que le pareciera idónea, ya fuese al cabo de unos minutos, horas o años... Después, seguía con otro, y así sucesivamente. Era muy celoso de lo que ahí anotaba, sólo nos permitía - a mi madre y a mí - acceder a algún misterio a partir de deliberaciones verbales, siempre muy escasas. Cuando acaeció su muerte mi madre guardó sus resoluciones e interrogantes en uno de los cajones del armario ropero, como una continuidad en el sigilo y discreción que había mantenido mi padre respecto a aquellos escritos. Nos dimos un tiempo sin fecha prevista antes de acceder a aquellas páginas abigarradas de letra pequeña, asfixiada en renglones que se tocaban los unos con los otros. Un tiempo que llegaría cuando tuviese que llegar, como todo en la vida.
En la primera página hay escrito un párrafo en letras de un tamaño superior al normal: “Cada leyenda tiene su origen, su misterio... A veces, para desentrañar los misterios, es preciso removerlo todo, ahondar en el alma de uno hasta el agotamiento. En otras, en cambio, los misterios se solventan con sólo cerrar los ojos”.


Mi padre murió a los setenta años recién cumplidos sin haber realizado testamento. Mi madre con cincuenta y ocho años quedó como usufructuaria de sus bienes, recayendo en mi persona la totalidad de la herencia. La gestión de la misma se hizo acorde a lo que tantas veces se había hablado en las sobremesas de las comidas del domingo. El primer paso fue acudir al pueblo natal de mi padre para comunicar a algún pariente y amigos su deceso, así como revisar el mantenimiento de una casa propiedad de mi padre, una casa en la que habían nacido su abuelo, su padre y un hermano, todos ya fallecidos.

Así, un día del mes de noviembre del año 1.967, tomé un tren en la estación de Francia de Barcelona, en dirección a Sagunto donde pernocté, para al día siguiente subir a un autobús que me llevó a Teruel. Allí, otro autobús me dejó a unos ocho kilómetros de un pueblecito olvidado, enclavado en los Montes Universales. Finalmente, después de caminar la mitad del trayecto, un lugareño me hizo sitio en el tractor hasta llegar a las inmediaciones del pueblo. Nos pusimos al corriente de algunas cuestiones relativas al pueblo y a mi presencia en aquellos parajes.
En el pueblo no vivirían más de ochenta personas. Ésta era la tercera vez que visitaba aquel lugar, la última fue hace unos doce años, cuando falleció mi abuelo.
A las tres de la tarde el bar estaba bastante concurrido. Al entrar fui objeto de las miradas de todos los contertulios. Me dirigí al propietario del local, aunque tuve que presentarme pues no me reconoció. Después de saludarnos, requirió silencio y comunicó a los presentes mi identidad: “Este muchacho es Fernando, el hijo de Esteban Herrero”. Muchos habían sido amigos de mi padre, o simples conocidos que me escrutaron en busca de semejanzas físicas. La mayoría recordaba a un chaval de catorce años que había acudido al entierro de su abuelo.
Cuando estaba tomando el café, las campanas de la iglesia convocaron a los feligreses a un entierro. El muerto era Aniceto, antiguo amigo de mi padre, que dejaba mujer y un hijo. Me dije que no podía faltar, por lo que acompañé a las gentes del pueblo a darle el último adiós. En el interior de la iglesia, los de pompas fúnebres, venidos de Teruel, habían colocado el féretro en el pasillo de la iglesia, delante mismo del altar. En voz baja, me fueron presentando a unos y a otras, hasta llegar a la viuda e hijo. Les di el pésame y me situé unos bancos más atrás. El cura de la comarca no tardó en aparecer. Todo en orden.
El acto transcurrió sin demasiada solemnidad. Se loaron las virtudes del finado y se leyeron algunos versículos de la Biblia. En plena lectura de uno de ellos: “... y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento, ni clamor ...”, una terrible agitación conmovió el sopor general. Las personas cercanas al ataúd fueron presas de un ataque de histeria. Desmayos, gritos, pánico... Una frase tomó vida en la cúpula eclesial: ¡¡¡¡Está vivo, está vivo!!!!

Fueron unos minutos aterradores. Según decían algunas personas cercanas al ataúd se habían escuchado sordos golpes y una voz cavernosa que salía de su interior. Al exigirse silencio por parte de los más serenos en aquella histeria colectiva, todos pudimos escuchar unos gemidos que provenían de la caja mortuoria. Los empleados de pompas fúnebres acudieron a liberar los goznes con una inmaculada expresión de miedo. En la iglesia la tensión era insoportable. Al fin, levantaron la tapa y se echaron atrás. Entonces, el presunto muerto se levantó como un resorte, quedando en posición de asiento dentro del ataúd. Sus ojos, desorbitados, nos miraron acusadores. Todos advertimos que aquel hombre ya no era Aniceto, era alguien desconocido. El hijo de Aniceto le dirigió unas palabras temblorosas: “¿Padre, padre, cómo se encuentra...?” Pero Aniceto no contestó. Se puso boca abajo, buscó apoyo, sacó una pierna de la caja, con una mano se sujetó a una de las varas de las andas y finalmente saltó al suelo. Nadie le ayudó en su acción, su salto a la vida provocó una temerosa reacción en todos los asistentes a la ceremonia.
Era una situación que parecía irresoluble hasta que el cura acudió en ayuda de todos: “Hermanos, acojamos a Aniceto en su nuevo despertar a la vida. Hermanos, hagamos de esto una fiesta y no un motivo de desconfianza”. Entonces el cura bajó del púlpito y fue a abrazarse con Aniceto. La escena dio un giro absoluto, el miedo descendió a un umbral más controlable y la ex viuda se abrazó a su marido llorando de manera desconsolada. Su hijo hizo lo propio. Fue después que, algunos vecinos más repuestos, se fueron acercando para dar la mano y abrazar a aquel hombre completamente desorientado.
Se requirió con urgencia la presencia del médico que vino de Albarracín, quien dictaminó que Aniceto había sido víctima de una catalepsia, un estado especial de completa rigidez, insensibilidad e inmovilidad, donde el corazón late con una frecuencia bajísima. Le prescribió unos días de descanso con reiteradas aspersiones de agua fría en la cara y le hizo un volante para que, en días posteriores, se le realizara un estudio completo en un centro psiquiátrico adscrito a la seguridad social, en Valencia.
Como es de suponer en el pueblo no se hablaba de otra cosa. Sin decirlo, nadie se encontraba cómodo con aquella especie de milagro o broma del destino. En cualquier caso, dos días después de aquel suceso y una vez resueltos los trámites que me llevaron hasta allí, me despedí de aquellas gentes esperando volver a verles en un futuro no demasiado lejano.


Pasaron casi cinco años en los que perdí a mi madre, víctima de una penosa enfermedad. Por un reverencial respeto sólo entraba en la que fue la habitación de mis padres para quitar y barrer el polvo. Ni siquiera abrí el armario o algún cajón de las mesitas de noche. Nada.
En otro orden de cosas, mi trabajo como funcionario seguía siendo tan aburrido como siempre. Me ocupaba la mayor parte del día, así como los sábados por la mañana e incluso algún festivo según la onomástica. Mi mayor afición era ver el fútbol por la televisión, comprar periódicos deportivos y acercarme al canódromo. Ante la ausencia de familiares cercanos - una hermana de mi madre vivía en Sevilla y un primo hermano en Lugo -, mi poca habilidad en trabar relaciones con el sexo femenino, mi carácter introvertido, etc., mi vida era una solitaria rutina en la que me encontraba más o menos a gusto, pero siempre con aquella extraña sensación de avidez de que pasara algo.

Aprovechando unas vacaciones, tomé la decisión de rendir una nueva visita al villorrio donde había nacido mi padre, con la idea de vender la casa. Este vez me desplacé en vehículo, llevé mi coche hasta el corazón del pueblo, delante mismo del bar, que se encontraba cerrado. Me sorprendió el no haber visto a nadie, ni en los campos ni en el pueblo, todo aparecía cerrado a cal y canto, el ambiente denotaba abandono. Toqué la bocina varias veces con la esperanza que alguien la oyese y diera señales de vida. Fue en vano. Bajé del coche, me acerqué hasta la iglesia, me dirigí al colmado, al edificio donde había las oficinas del ayuntamiento... Eran las dos del mediodía y aquello no era más que un poblado fantasma. Intranquilo, subí al coche con la intención de marcharme y acercarme hasta un mesón de carretera que estaba a pocos kilómetros. Giré en la plaza para retomar el camino por donde había venido, cuando a lo lejos divisé una figura humana que se dirigía hacia el pueblo. Esperé que se acercara para abordarla. Aquel hombre era el hijo de Aniceto, estaba envejecido y sucio. “¿Usted es Gregorio, verdad?” Asintió con la cabeza. “¿Dónde está la gente del pueblo?” “En el pueblo sólo quedamos tres personas”. Le comenté la razón de mi presencia y mi extrañeza por el éxodo habido. Le animé a que me contara las circunstancias acaecidas. Se mostró dubitativo. Le ofrecí un cigarrillo. “¿No va a decírmelo?” Finalmente contestó: “La gente se ha marchado por miedo”.
Entonces escuché una voz interior, una voz que me decía que aquel misterio merecía implicación. Eran los ecos de las palabras de mi padre, a él le habría gustado resolver aquel enigma. Me dispuse a imitarle. “Me llamo Fernando, la última vez que est... (... siga por aquí)
10/07/2005 21:10 #. Tema: narrativa Hay 5 comentarios.

11/07/2005

excusas en torno a los dibujos

carla.jpgA veces un dibujo es símplemente una excusa. Otras "lo demás" es una excusa para dibujar.
Nunca los límites están demasiado claros. Me explico mejor con ejemplos, creo. Verán, ante el terror vivido en los últimos días sólo cabe mirar hacia adelante, seguir (Go on, go on) y no trazar las derivas que esperan de cada uno de nosotros. Ya les expliqué sobre el escapismo erótico como estrategia. Mi lápiz hoy no era un sismógrafo registrando pulsiones sexuales. Y la frase vacía del día podría ser: "todo es muy extraño".
11/07/2005 21:11 #. Tema: estrategias vitales Hay 5 comentarios.

14/07/2005

qué febril la mirada

milonga.jpgO también: No todas las milongas son recomendables

El dia 8 apareció una noticia en la web municipal gestionada por el ayuntamiento para el cual trabajo.

Les traduzco un fragmento de la noticia motivo de mi "post":
"Este mediodía y como muestra de condena y rechazo hacia los sangrientos actos terroristas perpetrados ayer en Londres, el alcalde, trabajadores, regidores i ciudadanos presentes en las dependencias municipales han guardado 5 minutos de silencio en la Plaza del Ayuntamiento."

Mi respuesta, en forma de e-mail directo a la persona encargada de gestionar el site (con copia al Alcalde y al Regidor del que dependo) fue (traduzco)la siguiente:

Buenas tardes,

Como bien sabes, hoy he asistido al actos simbólico de duelo en solidaridad con Londres convocado por nuestro Alcalde. Es por ello que creo susceptible de mejora la información que aparece en la web municipal, pues como bien sabes al acto no ha asistido ningún regidor, aunque algunos de ellos se encontraban presentes en las dependencias municipales. Creo que no se trata de recrearse con el hecho de la pobre asistencia de quien está en su derecho de escoger, pero igualmente (y más en los temas que nos ocupan) no veo correcto hacer ostentación de una obligación moral que además ha sido ignorada.

Es mi opinión, y ruego que no te lo tomes como algo personal. Ni siquiera sé si la redacción de la noticia es responsabilidad tuya. Mi ánimo es únicamente ayudar a mantener la credibilidad de la web que tan admirablemente gestionas.

Un abrazo

Jesús

A día de hoy, la mentira (una de tantas) sigue en su sitio. Bien es cierto que por su repercusión no les hablo más que de una "mentirijilla", pero en tanto que elemento extrapolable me reafirma en el escepticismo ante las informaciones de los "grandes medios". Tristes milongas.
14/07/2005 15:49 #. Tema: estrategias vitales Hay 4 comentarios.

18/07/2005

copyfight

visa.jpgLas jornadas del copyfight en el CCCB han sido magníficas. La organización estuvo genial, un clima estupendo, unos ponentes de lujo. Los beneficios colaterales pasan necesariamente por poner cara, voz y calor humano a algún y alguna Blogger de referencia. Es de agradecer especialmente la implicación política del proyecto, que no jugó en su planteamiento a debatir con “el enemigo”. Todos sabemos lo que queremos y se nos dio moral y justificación teórica para actuar. Citaré, tirando de anécdotas a J.P. Barlow, quien mostró su regocijo por lo que estaba viendo, por el público que tenía delante. Nos ganó con una arenga, una pueril y paternal estrategia que es buena, en tanto en cuanto es tremendamente sospechosa de una “gran verdad interior”: “Hoy en la CNN entrevistaban a Bill Clinton. Le han preguntado qué se necesita para ser uno de los grandes. Ha respondido que “comprender el mundo y el momento en el que se vive”. Vosotros que estáis aquí demostráis que tenéis todo lo necesario para ser “uno de los grandes”.Estrategias de gran conferenciante, claro, pero soportan la crítica feroz. Más tarde nos habló de la economía de las ideas, diferente de la economía de los objetos consumibles convencionales. Tras explicar el concepto de Adam Smith de oferta y demanda por el que un objeto deseado alcanza tanto más valor cuanto más exclusivo es, introdujo la “diferente economía de las ideas” por la que una idea que no es compartida vale de bien poco, mientras que una idea (o información) que se comparte y se extiende es muy valiosa para la sociedad, sin perjuicio del reconocimiento que bien merece el creador.
J.P. Barlow acabó su intervención con una autoreferencia a su comienzo: somos responsables del mundo que dejaremos: “sean unos buenos antepasados”.
En la rueda de preguntas y respuestas alguien preguntó qué podíamos hacer concretamente para mejorar la situación.

“Si tú crees que tienes algo valioso... digitalízalo y asegúrate que esté en la red. Compártelo”.
18/07/2005 21:18 #. Tema: estrategias vitales Hay 5 comentarios.

20/07/2005

extraño, extraño

rompeme.jpgSucedió ayer, en pleno mes de julio con ola de calor a cuestas.

Saqué del bolsillo de la chaqueta el papel y comprobé la dirección: allí era. Tardaron en abrir el tiempo justo que necesité para prometerme que seguiría una vez más fiel a la empresa y me ceñiría al guión.
-¡Tío Carlos! ¡Feliz Navidad!
-¿Cómo está mi sobrino favorito? Anda, ayúdame con los regalos.
Entramos al salón donde Sonia y Andrés daban los últimos retoques a la mesa vestida de gala. Nos saludamos según las habituales normas de urbanidad: a una hermana dos besos y a un cuñado la mano. Aquella vez no hubo problema para repartir los presentes: el paquete pequeño y azul para el padre, el mediano y rosa para la madre y el grande estampado para el niño. La corbata, el perfume y el coche teledirigido fueron recibidos con gratitud. Cenamos en un clima de ideal y prevista armonía y cantamos los villancicos de rigor ante el pesebre. Antes de irse a dormir, el pequeño me dio un largo abrazo. Mientras Sonia cargaba con su hijo escaleras arriba Andrés me acompañó a la puerta.
-Gracias por venir-dijo dejando un billete de veinte euros en mi mano.
Se lo devolví con una sonrisa y citando el punto noveno de nuestro decálogo:
“En Familyrent cobramos un precio justo y no aceptamos propinas”.
20/07/2005 12:20 #. Tema: narrativa No hay comentarios. Comentar.

25/07/2005

La fuerza de su brazo

chiqui.jpgEra yo muy pequeño. Me acuerdo de las tardes de verano en las que veía en la tele películas de caballeros medievales. En una de esas películas una escena se me quedó grabada para siempre. Varios caballeros discuten entre si sobre estrategias de guerra. Dos de ellos, obligados a luchar en el mismo bando ante un enemigo común, enfrentan puerilmente sus diferentes niveles de testosterona. La discusión es a propósito de quién de los dos posee la mejor espada. Uno de ellos hace que un par de lacayos sostengan una barra de acero. De un golpe de espada parte la barra en dos y se muestra orgulloso de poseer un arma invencible. El segundo caballero, mientras coge prestado de una doncella un pañuelo de seda argumenta: "nos has mostrado el poder de tu brazo, no el filo de tu espada". Seguidamente lanza la delicada prenda al aire para que caiga lentamente sobre el filo de su acero y se divida en dos mitades.
Eso ocurre con algunos dibujos: unas veces cuenta la fuerza del brazo. Otras...el filo de la espada.
(si alguien sabe decirme de qué película hablo, le agradecería esa información)
25/07/2005 23:35 #. Tema: estrategias vitales Hay 4 comentarios.


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